Ruiz tiene un plazo de 10 días para apelar la decisión. Anteriormente, estuvo nueve meses en prisión preventiva antes de que un tribunal le permitiera llevar a cabo su proceso en libertad condicional.
En una carta escrita desde la cárcel, Ruiz relató los eventos que llevaron al trágico desenlace. Después de tomar una cerveza con una amiga, conoció a un hombre en el lugar que insistió en acompañarla a su casa. Una vez allí, él le pidió quedarse a dormir argumentando que vivía lejos.
Sin embargo, durante la noche, el hombre la agredió sexualmente, la golpeó y la amenazó de muerte, según el testimonio de Ruiz. En su intento de defenderse, asfixió al agresor con una camiseta. Al día siguiente, fue detenida por las autoridades.
Después de la audiencia, Ruiz expresó su decepción con el sistema judicial mexicano. "Si no me hubiera defendido, ahora sería yo quien estaría muerta", declaró a la prensa.
El colectivo "Nos queremos vivas Neza", que ha seguido de cerca el caso, afirmó que "ninguna mujer debería ser encarcelada por... salvaguardar la vida que el Estado no garantiza", según un comunicado emitido. Por su parte, el colectivo feminista Paste Up Morras también se sumó a las críticas en redes sociales, señalando que "el Estado prefiere vernos muertas".
México, con una población de 126 millones de habitantes, registró el año pasado un total de 3,754 asesinatos de mujeres, de los cuales 947 fueron catalogados como feminicidios, según cifras del gobierno. Este caso ha avivado el llamado a tomar acciones más firmes para abordar la violencia de género y garantizar la seguridad y la justicia para las mujeres en el país.