Desde entonces, el locro se convirtió en un símbolo de la lucha obrera y se empezó a servir en las celebraciones del Día del Trabajador. La idea era no solo recordar a los trabajadores caídos, sino también demostrar la importancia de la unión y la solidaridad entre los obreros y la comunidad en general.
Carina Perticone, semióloga becaria doctoral del CONICET especializada en análisis de las culturas alimentarias, afirma: "En los registros de esos años 40 al 60 sobre las festividades colectivas y populares aparecen el asado y las empanadas como menú. No hay ninguna referencia al locro, tampoco en los festejos del Día del trabajador".
Sin embargo, Luis Fanchín, abogado laboralista y gran conocedor de la gastronomía criolla, recuerda que ya en los encuentros sindicales de mediados de la década del 60 se comía locro. "En 1969, cuando yo tenía 18 años y era un joven estudiante de Derecho, comí mi primer locro del 1° de mayo en un festejo sindical en la provincia de Santa Fe”.
Hoy en día, el locro se sigue sirviendo en todo el país el 1 de mayo. Se trata de una tradición muy arraigada que une a la gente en torno a un plato delicioso y a una causa justa: la defensa de los derechos laborales y la igualdad social. Por eso, si alguna vez tienes la oportunidad de probar el locro en Argentina, no dudes en hacerlo: es mucho más que una comida, es un símbolo de la lucha y la identidad de un pueblo.
image.png
Por qué se come LOCRO el 1 de Mayo, Día del Trabajador: el plato que une a los trabajadores