El local rápidamente llamó la atención porque no era una juguetería tradicional. Allí se promovía el aprendizaje mediante el juego, la creatividad y la lectura, reflejando toda la experiencia que Sofía había acumulado como educadora.
Sin embargo, cuando todo parecía encaminarse en Europa, tomó otra decisión inesperada. Cerró definitivamente el negocio y volvió a dedicarse al cuidado infantil, esta vez acompañando a Mirko y luego también a Milenka, los hijos de Marley.
Desde entonces, se convirtió en una pieza fundamental de la familia.
En cada viaje aparece organizando actividades, acompañando paseos y compartiendo momentos que reflejan el fuerte vínculo que construyó con los chicos. Durante la extensa estadía en Estados Unidos, Sofía fue una presencia permanente, acompañándolos en caminatas, visitas a parques, juegos al aire libre y hasta pequeñas rutinas diarias que Marley suele mostrar en sus redes.
Lejos de limitarse al rol de niñera, logró convertirse en una figura de confianza para toda la familia, algo que los seguidores del conductor comenzaron a notar rápidamente.
Incluso, en su último cumpleaños, la propia Sofía mostró uno de los regalos más tiernos que recibió: un dibujo y un mensaje de los chicos que acompañó con una frase que resumió el cariño mutuo: "Mis bebotes".
La historia de Sofía Chiodi es la de una mujer que se reinventó varias veces sin abandonar nunca su verdadera pasión: acompañar el crecimiento de los más chicos. Fue maestra jardinera, emprendedora en Europa y hoy vuelve a estar ligada a la infancia, aunque ahora desde un lugar completamente distinto.
Mientras Marley continúa recorriendo el mundo junto a Mirko y Milenka, Sofía permanece siempre a un costado de la escena, pero cada vez más personas descubren que es una de las figuras más importantes en la vida cotidiana de los dos pequeños.