Desde 2015 Windows no actualizaba su sistema operativo, pero eso cambió este martes cuando presentó su última versión, Windows 11. La interfaz está claramente inspirada en su competidor Apple, que ya tiene resuelto el problema de la navegabilidad cuando se está trabajando en varios espacios a la vez. Los diseñadores de experiencia de usuario de Windows se dieron cuenta que necesitaban mejorar la comunicación entre ventanas sin que implique una imagen muy cargada ni perder su tradicional barra de tareas.


