- Se vierte el agua caliente sobre las flores de manzanilla y se deja reposar entre 7 y 10 minutos, siempre tapado. Luego se cuela la preparación y se presionan las flores para aprovechar al máximo la infusión.
- Las pencas de aloe vera se dejan en agua desde el día anterior para eliminar la aloína y luego se extrae únicamente el gel transparente del interior.
- En una licuadora se coloca el gel de aloe vera y se incorporan aproximadamente 9 cucharadas de la infusión de manzanilla, mezclando hasta obtener una preparación homogénea.
- El jabón de glicerina se ralla o pica, se disuelve con un poco de agua caliente y se incorpora a la mezcla anterior, procesando nuevamente hasta integrar todos los componentes.
- La preparación se filtra, se deja reposar unos minutos a temperatura ambiente y luego se refrigera entre 10 y 20 minutos hasta alcanzar una textura cremosa.
Beneficios del shampoo de aloe vera y manzanilla
Este tipo de preparación casera se asocia tradicionalmente con la limpieza suave del cuero cabelludo, una sensación de hidratación y suavidad aportada por el aloe vera, un posible efecto calmante vinculado a la manzanilla y la acción humectante de la glicerina, que ayuda a mantener la fibra capilar.