Cocinar la cebolla: cortar la cebolla en tiras finas y cocinarla en una sartén a fuego medio con un chorrito de aceite de oliva y una cucharada de manteca. La cocción debe ser lenta para que quede transparente y tierna, sin llegar a dorarse. Una vez lista, retirar del fuego y dejar que se enfríe antes de incorporarla al relleno.
Preparar la base: colocar la masa quebrada en un molde de aproximadamente 24 centímetros de diámetro. Acomodarla para cubrir la base y los bordes, y pinchar la superficie con un tenedor para evitar que se infle durante la cocción. Reservar en la heladera hasta el momento de agregar el relleno.
Armar el relleno: en un recipiente, mezclar los huevos con la crema de leche, sal, pimienta negra y nuez moscada. Luego incorporar el atún bien escurrido, la cebolla cocida y la mitad de la mozzarella rallada. Integrar todos los ingredientes hasta obtener una mezcla uniforme.
Hornear la tarta: verter el relleno sobre la masa y distribuirlo de manera pareja. Agregar por encima el resto de la mozzarella para lograr un gratinado dorado. Llevar al horno precalentado a 180 °C durante 40 a 45 minutos, con calor arriba y abajo, hasta que la superficie quede dorada y el interior tenga una textura cremosa.
Dejar reposar antes de servir: una vez retirada del horno, esperar unos 20 minutos antes de cortar la tarta. Este paso permite que el relleno termine de asentarse y facilita el desmolde.