Según trascendió, la producción de la serie solicitó los derechos de las canciones a Pelo Music, el sello discográfico que gestiona el catálogo de la banda. Sin embargo, estas negociaciones no prosperaron. Al parecer, el sello se negó a ceder los derechos para el uso de la música en la ficción. Frente a esta negativa, la producción optó por crear una banda sonora completamente nueva.
El encargado de esta tarea fue Gabriel Pedernera, baterista de Eruca Sativa, quien compuso piezas originales para la serie. En la grabación participaron artistas reconocidos como Santiago Motorizado, Lucy Patané y la banda Mujer Cebra, quienes aportaron un enfoque sonoro moderno y emotivo que acompaña la narrativa.
Un enfoque en las historias humanas
La ausencia de la música de Callejeros es solo una de las decisiones artísticas que generan debate. Martín Vatenberg, miembro del equipo de guionistas, explicó que el enfoque de la serie fue priorizar las historias de los sobrevivientes y de los familiares de las víctimas.
Este enfoque humano buscó explorar las emociones y reflexiones de quienes vivieron el horror en primera persona, dejando de lado la perspectiva directa de Callejeros y centrándose en el impacto colectivo.
Cromañón: una producción que divide opiniones
El uso de una banda sonora alternativa y la ausencia de Callejeros, aunque justificadas por problemas legales, dejó una sensación de incompletitud para algunos fanáticos del rock argentino que esperaban una conexión más directa con la música de aquella época. Por otro lado, el enfoque en las historias humanas y las emociones de los sobrevivientes fue visto como un acierto por quienes valoran el aspecto reflexivo y emocional de la serie.
La producción también incluyó detalles impactantes en las escenas que recrean el incendio. Según los protagonistas, estas escenas fueron grabadas con un realismo estremecedor para que los espectadores puedan comprender la magnitud de lo ocurrido.
La serie de Cromañón y una reflexión necesaria
La serie Cromañón llega en un momento clave, no solo por el aniversario de la tragedia, sino porque invita a reflexionar sobre las consecuencias de la negligencia, la corrupción y la falta de controles que llevaron a este desastre. También plantea la importancia de revisar las narrativas que se instalaron en su momento, algunas de las cuales pudieron haber distorsionado la verdad.
Aunque las decisiones artísticas como la ausencia de Callejeros generan controversia, la serie logra abrir un espacio para el diálogo y el recuerdo, permitiendo que nuevas generaciones conozcan lo ocurrido aquella trágica noche en Once.