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Como consecuencia de los horarios escolares, los adolescentes padecen "jet lag" social

Como consecuencia de los horarios escolares, los adolescentes padecen jet lag social

Un grupo de investigadores científicos del Conicet comprobó que los adolescentes padecen "jet lag social" debido a los horarios escolares. Los más perjudicados son los que asisten al "turno mañana" ya que su aprendizaje puede verse alterado por una menor cantidad de horas de sueño y una modificación en el ciclo de descanso.

Pese a que esta palabra está más asociada a los viajeros, el jet lag, que básicamente es una sensación que surge cuando se modifican los horarios de descanso y alimentación, también puede encontrarse sin necesidad de recorrer varios kilómetros.

Según los investigadores, el jet lag social ocurre cuando los horarios de comidas y sueño son muy diferentes durante los días hábiles de la semana y los fines de semana. Estos cambios en el descanso puede tener efectos adversos que pueden ir desde un simple mal humor hasta enfermedades cardíacas.

Adolescencia y descanso

El sueño está subestimado, y en la adolescencia es fundamental”, aseguró la neurocientífica María Juliana Leone, participante del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y en el Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).

En el estudio que fue publicado por la revista Nature Human Behaviour, la científica resaltó que cada persona tiene un cronotipo: un horario biológico interno que se encuentra regulado por una suerte de reloj que se encuentra en el cerebro, y que se va modificando dependiendo de la edad.

Durante la madurez las personas "tienden a levantarse más temprano", pero cuando son adolescentes son más nocturnos y se duermen más tarde, es por eso que los jóvenes que asisten al "turno mañana" del secundario pueden padecer hasta cuatro horas de jet lag social, una situación que puede traducirse en bajo rendimiento.

"No por mucho madrugar..."

El estudio evaluó a 753 estudiantes de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini los cuales estuvieron divididos en 30 comisiones, la mitad de primer año y la restante de quinto. Incluso, para poder evaluar cómo influía el cronotipo de cada adolescente buscaron que sean 5 comisiones del turno mañana (comienza a las 7:45), 5 del turno tarde (inicia a las 12:40), y 5 del turno vespertino (empieza a las 17:20).

Para detectar cuál era el cronotipo de cada joven los expertos realizaron un cuestionario donde buscaron conocer cuáles eran sus horarios de sueño en los días hábiles y en sus días libres. Es decir, a qué hora se acuestan, se levantan, y cuánto tardan en dormirse.

Gracias a esta información obtuvieron 4 variables:

  • Punto medio del sueño: en las preguntas que les presentaron a los adolescentes consultaron a qué hora se dormían dormían y cuál era el horario en que se levantaban. Por ejemplo, si un joven se duerme a las 00 y se levanta a las 8, su punto medio de sueño es a las 4.
  • Cantidad de horas de sueño.
  • Jet Lag social: diferencia en los horarios de sueño que existe entre los días libres y los hábiles.
  • Siestas: periodicidad y duración de las siestas.

Horarios y rendimientos

“En primer lugar, en cuanto a los hábitos de sueño, vimos que los adolescentes que asisten al turno mañana duermen muy poco y tienen niveles altísimos de jet lag social”, aseguró la científica del Conicet al analizar el rendimiento escolar con el cronotipo de los adolescentes.

En ese sentido, Leone destacó que "ese efecto está exacerbado, sobre todo, en los adolescentes de quinto año, que son los más nocturnos y que acá son particularmente más nocturnos que en otros países”.

Por ejemplo, los jóvenes más "matutinos" tenían mejor rendimiento por la mañana, pero no pudieron discernir si era porque existía una "ventaja cognitiva" sobre los más vespertinos o nocturnos, o si, en cambio, estaba asociado con el horario en que asistían a la escuela (“efecto de sincronía”).

De todas maneras, lograron confirmar que tanto en primero como en quinto año tienen mejor rendimiento por la mañana los de cronotipo matutino, pero durante la tarde y la noche existen más variables.

En tanto, en lo que se refiere a las distintas materias, los matutinos son “mejores” a la mañana en matemáticas, aunque también en lengua. Los tardíos o nocturnos obtienen mejor rendimiento en lengua en el turno vespertino.

Es decir que no es solo el cronotipo lo que se asocia con un mejor rendimiento académico, sino que la sincronía entre el cronotipo y el horario escolar es también importante: cuando coinciden cronotipo y horario escolar, es cuando se da el horario más adecuado para su aprendizaje”, señaló Leone.

Al tiempo que advirtió: “Se podría recomendar, en base a nuestro estudio, que la escuela empiece más tarde; eso es algo que beneficiaría a todos los adolescentes, si bien este experimento es investigación básica y se necesitan más estudios para poder hacer una recomendación práctica acabada”.

“También podría revisarse que al menos empiece más tarde a la mañana, al menos para los adolescentes de los últimos años de la escuela secundaria, que son los que tienen en general los cronotipos más nocturnos. O asignar a los estudiantes al turno según su cronotipo", resaltó la neurocientífica.

"Más del noventa por ciento de los estudiantes del turno mañana duermen menos de las ocho horas recomendadas y eso es preocupante. Tenemos que seguir estudiando todo esto. Como el cronotipo depende de la cultura y de los hábitos sociales, es importante analizar el efecto que tienen los horarios escolares a nivel local", señaló la investigadora del Conicet.

Y concluyó: "La ciencia puede contribuir para lograr un mayor beneficio a la educación, realizando estudios y analizando el efecto de intervenciones que se traduzcan luego en recomendaciones basadas en evidencia, en este caso relacionadas con el horario de inicio escolar y su impacto en el sueño y en el rendimiento académico de los adolescentes”.