Por esto, el acusado de doble homicidio agravado escribe en las paredes de su celda con su propio excremento y hace sus necesidades dentro de una bolsa y luego la utiliza para escribir.
Uno de los nombres que escribe es Floda (Adolf), el apodo que se puso él mismo cuando vivió en San Martín. Luego los nombres de alguno de sus gatos: Flafit, Pantera, Bolbadill y Draki.
Desde que fue preso, Gil Pereg reclamó poder vivir con los más de 35 gatos que tenía en su casa de Guaymallén. Ante la negativa del Servicio Penitenciario y de la Justicia de llevarle sus felinos, dijo que él es un gato y sugirió la loca idea se ser encerrado en el zoológico junto con sus mascotass, algo que lógicamente también fue rechazado.
*Por Soledad Segade, para Uno Mendoza