En un sorprendente giro de eventos, un humilde hombre de Florencio Varela, conocido como Elías Piccirillo, pasó de vivir en una casilla a manejar millones. Su ascenso meteórico está marcado por estafas inmobiliarias y complejas maniobras financieras que involucran hasta 5 millones de dólares diarios.












