"Ello lo convierte en un tratamiento preventivo interesante para individuos no vacunados en riesgo, o para personas vacunadas que no han podido producir una respuesta inmune", señaló el comunicado de la universidad helvética.
Pacientes inmunocomprometidos, receptores de un órgano trasplantado o pacientes de determinados tipos de cáncer podrían quedar protegidos contra el coronavirus recibiendo dos o tres veces al año inyecciones del anticuerpo descubierto, vaticinaron los expertos de EPFL.
En tanto, los ensayos clínicos de un fármaco basado en estos anticuerpos empezarán a finales de 2022.