Ídolos

El día que Diego Maradona conoció a Freddie Mercury

Cuarenta años de un encuentro que se volvería icónico, no solo por ser el último concierto de Mercury en Argentina sino porque Maradona hizo suyo el evento
Freddie Mercury de Queen con Maradona

Freddie Mercury de Queen con Maradona

"Le quiero agradecer a Freddie y a los Queen por hacerme tan feliz", gritaba el ídolo, Maradona, el eterno diez. La gente estallaba. No solo estaban presenciando el último concierto de la banda con su enigmático vocalista, quien después moriría a causa del VIH, en una época en que la enfermedad era todavía un tabú; sino porque allí estaba Dios, con un detalle no menor: se puso la camiseta inglesa un año antes de la Guerra de Malvinas, las manos levantadas, sonriendo, dándole un vaho de campos elíseos al estadio.

Es que para los argentinos, Diego Armando Maradona no solo es el futbolista que les regaló una copa del mundo, el pibe que corría con una pierna rota porque lo suyo era hacer los goles, el que engañó con los piernas, la cabeza y las manos a los ingleses, sino que hizo de la cancha el hogar de un país. Argentina estaba en sus pies.

"Les quiero presentar a un amigo suyo: Maradona", anunciaba Freddie Mercury, mientras Diego Armando Maradona entraba a escena y el agite de la multitud casi rompe en dos el suelo. Tal vez por naif o simple protocolo, porque la verdad es que Maradona no necesitaba ninguna presentación. En 2013, cuando Jorge Bergoglio fue nombrado Papa Francisco hizo famosa la frase: "El Dios del fútbol es argentino y ahora también el Papa".

¿Cómo fue el encuentro entre Diego Maradona y Freddie Mercury?

Todo sucedió la noche del 8 de marzo de 1981, cuando Queen, la banda del momento, cerraba su gira en Argentina. Para ese momento, el grupo encabezado por Freddie Mercury venían de presentarse con éxito total en ciudades como Mar del Plata y Rosario.

Cuando Queen llegó al Estadio de Vélez en la ciudad de Buenos Aires, ya estaba todo listo. Maradona los estaba esperando. Freddie Mercury se puso la camiseta de Argentina y Maradona la inglesa. Congeniaron al instante. Hablaban el mismo idioma, el de los ídolos, el de los grandes, el de esos que entregan absolutamente todo en cada paso, en cada aliento. Queen no dudó en hacer parte del show a Maradona.

El contexto argentino era especialmente trágico: Argentina vivía aislada del mundo a causa de la dictadura militar que cinco años antes había bajado a Isabel Perón y tomado el gobierno. Desapariciones, torturas, silencios incómodos, calles donde se respiraba temor al uniforme. No muchas bandas musicales venían.

Faltaban cuatro años para que Maradona alzara la copa del mundo, pero ya para ese entonces era reconocido por todos, por las gambeteadas, por la clase, la elegancia, por el performance que hacía al jugar. Los ingleses, incluido Mercury querían conocer al pibe que había hecho ese gol magnífico a su equipo de fútbol, uno similar al del 86, que sería considerado el mejor gol de la historia del mundo.

"Tener al gran ídolo del país era como recibir una bendición", recordaría años más tarde Roger Taylor en una entrevista.

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