Además, la Defensora agregó: “Siempre trato de que mi voz y la de la institución sea de esperanza y de lucha. Espero que esta jornada sirva para eso. Para no sentirnos solos y solas en esta pelea. Y sepan que acá vamos a estar para lo que haga falta”.
Uno de los discursos más emotivos fue el de María José Sarrabayrouse Oliveira, investigadora del Conicet e hija de Alicia Oliveira: “La decisión de que el premiado sea Francisco no solo me parece acertada en este contexto, sino que es una reivindicación histórica”, dijo y concluyó: “No hay que pasar por la vida inadvertidos y silenciosos, hay que dejar huella y hacer mucho ruido. Eso nos diría hoy Alicia”.
El Padre Carrara, por su parte, afirmó: “El Papa Francisco es un profeta de la dignidad humana, en cada uno de los temas siempre se pregunta y plantea como desafío cómo cuidar a todos y especialmente a los últimos, a los más frágiles”.
Por último, fue el turno del Padre Toto: “La fe profunda que nuestros vecinos traen desde sus raíces y la solidaridad natural de nuestros vecinos es una escuela de vida para nosotros, los curas de los barrios. Los más pobres serán siempre protagonistas a la hora de poner de pie al país frente a las adversidades y egoísmos. De la mano del Papa queremos estar más que nunca junto al pueblo, como nos enseñó el Padre Mugica. Reafirmamos lo que venimos diciendo sobre la necesidad imperiosa de que las clases dirigentes vuelvan a estar cerca de la gente. Con convicción seguiremos estando al lado de los que necesitan un Estado presente, promoviendo la justicia social, inventando nuevos caminos, buscando el bien de la Patria, defendiendo con todo la democracia, sin callar lo que pensamos y hablando con hechos”, dijo y agregó: “Agradezco de todo corazón a la Defensoría y a los presentes. Gritemos cada vez con más fuerza: ‘Vení, Francisco, tu pueblo te espera”.