En enero de 2022, una inspección reveló que no cumplía las Buenas Prácticas de Manufactura. Se le impidió seguir produciendo hasta que corrigiera las deficiencias, entre ellas la falta de equipos para el monitoreo de partículas y de un muestreador de aire. En la sala de envasado de bolsas de sangre también se constató la utilización de una dosificadora manual en condiciones inadecuadas.
Pese a estas observaciones, la compañía no implementó las soluciones exigidas y en octubre de ese año alcanzó un acuerdo conciliatorio que le permitió retomar la producción, siempre y cuando presentara un plan de acciones correctivas en cinco días.
Pero en la inspección realizada en julio de 2022 se verificó que “la mayoría de las acciones correctivas y preventivas para las deficiencias críticas y mayores no se encontraron resueltas”. Entre otras falencias, se enumeraron deficiencias en el mantenimiento de equipos, validaciones incompletas y fallas en el diseño de las áreas destinadas a productos estériles, lo que comprometía la seguridad de las líneas de manufactura de soluciones parenterales.
Una segunda audiencia de conciliación, en agosto de ese mismo año, permitió que continuara elaborando soluciones bajo la promesa de resolver las deficiencias antes de abril de 2023. No obstante, en marzo se comprobó nuevamente que los problemas persistían.
El cierre definitivo
En su comunicado, la ANMAT señaló que “a la fecha del presente informe el laboratorio no aportó documentación complementaria que permita evidenciar la subsanación de las deficiencias señaladas, ni inició los expedientes correspondientes a las modificaciones de estructura necesarias”.
Ante este escenario, y tras constatar que los plazos de la Disposición ANMAT 1340/2022 y de los acuerdos de conciliación habían sido incumplidos, el organismo decidió proceder con la inhibición y la clausura definitiva del laboratorio.