¿Qué significa una alerta amarilla?
En el sistema de clasificación de alertas del SMN, el nivel amarillo indica que los fenómenos meteorológicos previstos “pueden tener capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de actividades cotidianas”. Si bien no alcanza la severidad de una alerta naranja o roja, implica la necesidad de estar atentos, tomar recaudos y mantenerse informados.
En este caso, los vientos intensos representan un peligro no solo por los posibles daños materiales, sino también por los riesgos en la salud y seguridad de la población. Los efectos más frecuentes incluyen la caída de árboles y postes de luz, la voladura de chapas y techos livianos, y la afectación de la visibilidad en rutas de montaña debido al polvo y la tierra que se levantan en el aire.
Consecuencias de los vientos fuertes
El impacto de ráfagas que superan los 100 km/h puede ser considerable en distintos ámbitos.
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Transporte y tránsito: la circulación en rutas de montaña, especialmente en zonas cordilleranas, puede verse seriamente dificultada. Los vehículos de gran porte, como camiones o colectivos, son más vulnerables a las ráfagas cruzadas.
Servicios básicos: la caída de ramas o postes puede generar cortes de luz, interrupción de telefonía o problemas en la conectividad.
Infraestructura urbana y rural: techos, carteles, tendidos eléctricos y estructuras precarias corren riesgo de voladura o derrumbe parcial.
Salud y seguridad: la exposición directa a los vientos puede ocasionar accidentes domésticos o lesiones por la caída de objetos, además de complicaciones respiratorias en personas sensibles por el polvo levantado.
Recomendaciones del SMN
Frente a esta situación, el Servicio Meteorológico Nacional difundió una serie de medidas preventivas que resultan claves para minimizar los riesgos:
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Evitar actividades al aire libre, especialmente aquellas que impliquen permanencia prolongada en espacios descampados.
Asegurar objetos sueltos como macetas, muebles de jardín, toldos o chapas que puedan ser arrastrados por el viento.
Mantenerse informado a través de los canales oficiales del SMN, Defensa Civil y autoridades locales.
Preparar una mochila de emergencias, que incluya linterna, radio a pilas, agua, documentos personales y teléfono cargado.
Circular con extrema precaución en rutas de montaña, evitando transitar en horas de mayor intensidad de viento.
Alejarse de árboles y postes de electricidad que puedan colapsar por la fuerza de las ráfagas.
Estas recomendaciones forman parte del protocolo habitual ante situaciones de alerta amarilla, y buscan garantizar que la población sepa cómo actuar en caso de incidentes.
La importancia de la prevención
La emisión de alertas tempranas, como en este caso la de nivel amarillo, permite que tanto autoridades como población puedan anticiparse a los riesgos. El sistema de alertas del SMN, integrado con Defensa Civil y otros organismos, es fundamental para reducir el impacto de fenómenos que, aunque habituales en algunas regiones, no dejan de ser peligrosos.
La clave está en la conciencia ciudadana: asegurar elementos, limitar actividades riesgosas y atender a las recomendaciones oficiales pueden marcar la diferencia entre un episodio controlado y una emergencia mayor.
Impacto esperado en la vida cotidiana
El viernes 29 y sábado 30 de agosto se prevé que las actividades diarias en las provincias afectadas se vean alteradas. Escuelas, comercios y actividades deportivas al aire libre podrían verse suspendidas o reprogramadas.
En el ámbito rural, los productores agrícolas y ganaderos también deberán extremar cuidados, ya que los vientos pueden generar pérdida de lonas de riego, daños en estructuras de invernaderos y estrés en animales.
En el sector urbano, las municipalidades suelen activar operativos de prevención que incluyen la poda de ramas, refuerzo de cuadrillas de emergencias y monitoreo de postes de luz.
Un fenómeno a seguir de cerca
Aunque la alerta es de nivel amarillo, los especialistas recomiendan no subestimar el alcance del fenómeno. La experiencia indica que los vientos en la cordillera pueden intensificarse en cuestión de horas, lo que obliga a mantener un monitoreo constante.
El SMN continuará actualizando la situación en sus partes oficiales y no descarta elevar el nivel de alerta en caso de que los vientos aumenten su intensidad o se registren incidentes relevantes.