En pocos minutos, las redes se llenaron de comentarios como “¡Tiene más culo que yo!”, “Patricio Estrella se dejó estar” y “esa estrella no necesita filtro”. El equinodermo, científicamente clasificado dentro del género Hippasteria, fue rebautizado popularmente como la estrella culona.
Aunque los científicos aclararon que las estrellas de mar no tienen glúteos, la imagen se convirtió en emblema de la expedición, llegando a portadas de medios nacionales e incluso del New York Times.
Pasta de la estrella culona
El homenaje gastronómico
En la fábrica platense con trayectoria, decidieron trasladar la emoción del hallazgo al mundo culinario. “En Alfredo decidimos hacer lo que mejor sabemos: convertir lo que nos emociona en una pasta rellena”, publicaron en redes.
La pasta tiene masa de remolacha que le otorga un tono rosado y está rellena de merluza fresca, como un guiño al origen marino de la inspiración. “Del fondo del mar a Alfredo, sin escalas. La estrella culona ya tiene su versión comestible. Y sí… también está rellena hasta el fondo”, remarcaron con humor.
La publicación incluyó descripciones como “cuerpo generoso” y “sabor profundo”, reforzando el paralelismo entre el animal y el producto.
Éxito inmediato
La propuesta no tardó en volverse viral. Vecinos de La Plata y fanáticos del streaming del CONICET celebraron la idea y comenzaron a pedir la pasta para llevar. En redes, las fotos de los sorrentinos rosados multiplicaron los comentarios positivos.
“Es un golazo, mezcla ciencia y comida”, “La estrella culona que sí quiero probar” y “Esto es Argentina: ciencia y humor” fueron algunos de los mensajes que recibieron.
El contexto científico
FUROR POR LA EXPEDICIÓN DEL CONICET EN EL CAÑÓN DE MAR DEL PLATA
FUROR POR LA EXPEDICIÓN DEL CONICET EN EL CAÑÓN DE MAR DEL PLATA
La expedición que inspiró esta creación forma parte del Proyecto Talud IV, que busca documentar la biodiversidad del Cañón Mar del Plata mediante técnicas de exploración no invasivas. El equipo, que trabaja a bordo del buque de investigación, logró hallazgos inéditos:
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Esponja carnívora: atrapando presas en lugar de filtrar agua, algo poco habitual en el mundo marino.
Gusanos planos de vida libre: observados vivos en su hábitat, algo difícil de lograr por su fragilidad.
Corales blandos y “jardines verticales”: estructuras submarinas únicas por su forma y color.
“Batata de mar”: un equinodermo de forma peculiar que generó furor entre el público.
Langostas y cangrejos blancos: crustáceos de aguas profundas, raramente documentados.
Calamar gigante juvenil: captado en video por primera vez en su entorno natural.
Según los biólogos Francisco Brusa y Cristina Damborenea, poder observar a los animales en vivo y en su hábitat representa un avance enorme frente a campañas anteriores, donde solo se podía estudiar material recogido con redes de arrastre.