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Llegó el día

Hugo Balassone
por Hugo Balassone |
Llegó el día

Llegó el día nomás. Ya nos va a empezar a caer la ficha. Y sentiremos lo que intentamos procesar todos estos días. Desde 1913 que inmigrantes genoveses que se afincaron en el barrio de La Boca juegan el partido más emblemático de nuestro fútbol. Y el más importante irá en el Bernabéu. Nos duele el orgullo. Sentimos que son gritos en el desierto. Tenemos en la Argentina, una especie de síndrome de Estocolmo con los barras. Ellos son parte del sistema. Los comunes llegan a reverenciarlos. Ocupan la centralidad. Y eso les da poder.

Y esta previa española es de los barras, sin que puntualmente por un barra vayamos a Madrid. Firpo, uno de los agresores al micro de Boca, no tenía vínculos aparentemente con la barra de River. Pero actuó como tal. Con la misma impunidad con las que estas organizaciones se apoderaron de nosotros.

Cuando España vino a jugar con su selección campeona del mundo a Buenos Aires, los colegas anunciaban que “venían a la tierra prometida, la que alumbró a Distefano, Maradona y Messi”. Hoy esa tierra futbolera, seguirá concibiendo grandes talentos pero ha sido arrasada por falta de valores, y por una irracionalidad absoluta de quienes componemos el “sistema fútbol argentino”.

Esta tarde, desde las 16.30 en el Bernabéu, habrá juego intenso, friccionado, fervoroso. Todo porque se tratará de una final con demasiados riesgos.

  • Gallardo pondrá línea de cinco defensores y no por ello será menos agresivo. Así se plantó en La Bombonera e impuso condiciones por los costados. Además si Guillermo va de arranque con Wanchope y Benedetto necesitará a sus tres centrales para quedar menos expuesto.
  • En el caso que Gallardo opte por cinco mediocampistas, la cuestión para Boca pasará por emparejar posicionalmente esa mitad, sabiendo que neutralizando la zona River, el poder de ataque de Boca puede resultar letal.

Ambos entrenadores no deslizan las formaciones, pero conceptualmente se verán condicionados por las fortalezas recién descriptas de su rival. Más allá de las capacidades para adaptar en el mientras tanto de los técnicos, nadie mejor que los liderazgos dentro de la cancha para percibir que aspectos se deben corregir.

Hoy habrá juego, y volverá a detenerse el pulso por un rato. Ya sin esa adrenalina que provocó insomnios e imágenes que aparecían en la mente con la película finalizada a criterio del director.