Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo

"Los adultos no dejamos de ser autistas mágicamente": el crudo testimonio de una joven maltratada y discriminada en un banco

Sheila fue el martes a una sucursal del Banco Provincia a hacer un trámite que se convirtió en una pesadilla. Recibió insultos, burlas y destratos de parte de clientes y empleados.
por Carlos Arasaki | 02 de abr de 2021 - 16:57
Sheila fue discriminada en una sucursal del Banco Provincia.

Sheila fue discriminada en una sucursal del Banco Provincia.

Sheila es una joven con diagnóstico de TEA (trastorno del espectro autista) que ayer decidió contar en sus redes (@cronicasautistas en Instagram) una desagradable experiencia padecida esta semana en una sucursal bancaria del barrio de Belgrano. Lo hizo con el objetivo de concientizar realmente y porque además hoy se celebra el Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo.

"El martes fui a la sucursal del Banco Provincia que está en Cabildo y Echeverría, en Belgrano. Me acerqué al guardia, me preguntó dónde iba, le dije que a las cajas y le consulté si estaban dando prioridad por discapacidad. Me miró medio raro, como me suele pasar, y me pidió que le muestre mi certificado. Se lo mostré, volvió y me hizo pasar", comenzó el relato.

"Cinco minutos después entró otra persona mayor y una señora de unos 55, 60 años. Esta señora me dijo que era una pendeja irrespetuosa, dudó de mi diagnóstico y me dijo un montón de cosas horrendas. Otra señora mayor que estaba ahí se acopló y decían: 'Seguro lo que le pasa es que le falla' y hacían señas como que yo estaba loca; me decían que estaba mintiendo. Nunca les dije qué tenía, pero les respondí que estaban prejuzgando", continuó.

Otro guardia de seguridad, que vio y observó toda la secuencia, se acercó entonces a Sheila y le recomendó "no decir nada y no pelear en situaciones así", a lo que ella respondiendo que no les estaba diciendo nada malo y que sólo respondía a los maltratos y a la discriminación. "No pasa nada, dejalo así", replicó el empleado.

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Lejos de disiparse el mal momento, este segundo guardia volvió a pedirle el certificado de discapacidad. "Me llamó la atención, pero sabía lo que se venía. Le expliqué que ya lo había mostrado para poder entrar y me dijo: 'No, es que la gente que está afuera quiere saber por qué te dejaron pasar'. Respondí que no correspondía, pero me insistió y volví a darle el certificado", relató Sheila. Y agregó: "Se generó un clima súper hostil, de mucho desconocimiento. Una persona transplantada también puede tener un certificado. Su alguien con la necesidad tiene la posibilidad de conseguir ese documento para sentirse apoyado, quién es el resto para juzgarte, prejuzgarte e indagarte".

"Al de seguridad que se acercó y le di el gusto de ventilar mi documentación de discapacitada le pedí de hablar con un gerente y me dijo: 'Pero si no pasó nada'. Le respondí que sí, me trataron súper mal y me discriminaron. Volví a hablar con el primer guardia de seguridad y me dijo que no había ningún gerente, pero que le iba a decir a su compañero que no se hacía eso, y que tenía disponible el libro de quejas".

A todo resto, recién después pudo pasar por la caja a realizar el trámite por el que había ido. Le comentó lo sucedido al cajero, que le dio otra respuesta descolocadora: "La responsabilidad es de la sociedad y no del banco". Ella respondió que había cierta responsabilidad de la entidad porque las personas de seguridad actúan a partir de normativas del banco. Y que no estaba bien que le volvieran a pedir documentación porque la gente estaba iracunda, además de la actitud del segundo guardia.

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"Es como que me tenía que comer el momento desagradable yo sola -comentó Sheila en el video-. Y no me gusta , ¿saben por qué? Porque me cansé, y aparte mi hijo mayor también tiene diagnóstico de autismo. No habla, pero se comunica de otro modo. Tiene casi 6 años y tuve que pasar unas cuantas situaciones de discriminación y si bien como madre siempre lo defendí, nunca hice un descargo público. Hagamos hincapié de verdad. Hay discriminación. No se hacen valer derechos. Los niños con autismo crecemos. Y este es un espectro muy amplio: no hay dos autistas iguales. Si realmente quieren generar conciencia, no prejuzguen y piensen antes de hablar".

A todo esto, Sheila ya radicó la denuncia ante el INADI y espera por una respuesta. Al tiempo, valen mucho las palabras con las que acompañó el video, a modo de resumen: "Mañana 2 de abril es el Día Internacional del autismo y no quiero que después solo suban imágenes pidiendo #inclusión y fin. Porque después en el día a día pasan estas cosas. Falta INFORMACIÓN. El espectro es sumamente amplio, llegamos a adultos y no es que mágicamente dejamos de ser autistas. Espero que capaciten a sus empleados y controlen mejor el tema de los mayores y la personas con discapacidad. No prejuzgar y trabajar la empatía pero de VERDAD. Y lamento no entrar en lo que esperan cuando encasillan en su mente lo que es alguien con TEA, pero tanto mi dx como yo somos reales", posteó ayer junto al testimonio en el que relata lo sucedido el martes.