Qué pasó. Los padres contaron que Joaquín, de 21 años, salió de su casa para ir a estudiar al profesorado. La madre se dio cuenta de que había dejado un mensaje en aerosol en la pared de su habitación en el que, en inglés, prometió que volvería a su casa. Lo salieron a buscar y descubrieron que nunca llegó al lugar de estudio. A las pocas horas, apareció muerto en una plaza con un golpe en la cabeza y en los pulmones.












