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Para Unicef, la prisión para los chicos no solo vulnera derechos sino que es ineficaz

Agustina López
por Agustina López |
Para Unicef, la prisión para los chicos no solo vulnera derechos sino que es ineficaz

Durante dos años de investigación, Unicef visitó 22 centros de detención de menores de todo el país, entrevistó a 508 chicos y charló en profundidad con 23 jóvenes recluidos allí. La conclusión a la que llegaron es contundente: el sistema que encarcela a los adolescentes es ineficaz, al tiempo que vulnera sus derechos.

Las conclusiones, que se volcaron en el informe "Las voces de las y los adolescentes privados de libertad", fueron presentadas en una conferencia de la que participó A24.com y luego serán acercadas al Gobierno. 

Actualmente hay 7178 chicos vinculados al sistema penal argentino de los cuales 1305 (datos de 2015) están privados de su libertad.

"Para muchos, el primer contacto que tienen con el Estado es por medio del sistema de Justicia", advierte Hernán Monath, especialista en Protección de Derechos de Unicef. "Los adolescentes que ingresan a los centros de privación de la libertad son los que tienen mayor vulnerabilidad y menores recursos para enfrentar tanto los riesgos sociales como el proceso penal y eso determina que se los encierre", agregó.

Monath sin embargo no desconoce la culpabilidad de estos adolescentes, pero la pone en contexto, algo que la sociedad muchas veces evita. "El Estado tiene la responsabilidad de proteger a los chicos y también por supuesto de dar una respuesta por las leyes que intransigieron".

Un dato de contexto: de todos los crímenes cometidos en la provincia de Buenos Aires, sólo el 3,5% fue a manos de menores.

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Para dimensionar estas vulnerabilidades previas al ingreso al sistema penal sólo basta con echar una mirada a los datos del informe:

  • El 38,8% de los consultados alguna vez sintió maltrato por un agente de las fuerzas de seguridad 
  • El 49,2% no iba a la escuela y el 77,6% la abandonó en algún momento de su vida
  • El 77% trabajó al menos alguna vez en su vida y el promedio de edad del primer trabajo es a los 13 años
  • El 28,3% vivió alguna vez en la calle y el 14,2%, en un hogar de menores

Un dato significativo a la hora de evaluar la eficacia del sistema de detención de menores es que el 48,3% de los detenidos es "reiterante". Es decir, que vuelve a ingresar el sistema después de haber pasado por allí. 

Otra condición preocupante es el gran nivel de desconocimiento de los adolescentes sobre su situación adentro del centro:

  • El 71,3% desconoce cuánto tiempo estará allí
  • El 15,3% nunca tuvo contacto con su abogado defensor y el 28,4% tuvo sólo una vez
  • El 54,4% no habló nunca con el juez que lleva su causa
  • El 30,7% recibió algún tipo de maltrato desde que ingresó y, en Buenos Aires por ejemplo, sólo el 15,6% de los maltratados pudo denunciarlo

¿Por qué el sistema no funciona? Primeramente porque no garantiza la reinserción. Luego porque los talleres y la formación educativa es insuficiente. Además, las condiciones de vida y de acceso a la salud en los centros es deficitaria y frecuentemente se viven situaciones de violencia.

¿Qué hacer? En su informe, Unicef deja algunas recomendaciones para empezar a resolver un problema de décadas: mejorar el cumplimiento de derechos de todos los niños y adolescentes; promover un sistema de justicia especializado en jóvenes; buscar medidas alternativas a la privación de la libertad; mejorar los programas que trabajan sobre el post prisión; monitorear los centros y permitir mecanismos de denuncia.

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