De la jaula al santuario

Trasladan a los animales del ex zoo de Luján: el operativo histórico para rescatar a Gordo, Florencia y Flora

Los últimos animales del ex zoológico viajarán hacia santuarios en Europa, donde comenzarán un proceso de rehabilitación tras años de cautiverio. Dos osos viajarán a Bulgaria y una tigresa a Países Bajos.

Trasladan a los últimos animales del ex zoo de Luján. (Foto: fentileza Four Paws)

Trasladan a los últimos animales del ex zoo de Luján. (Foto: fentileza Four Paws)

Un operativo se puso en marcha en el ex zoológico de Luján para trasladar a los últimos grandes animales que permanecían en el predio clausurado hace cinco años. Dos osos pardos - Gordo y Florencia- y una tigresa -Flora- fueron retirados en medio de un complejo despliegue logístico, sanitario y veterinario, que los llevará hacia santuarios en Europa, donde comenzarán una nueva vida en condiciones más cercanas a su hábitat natural.

El procedimiento, que demandó meses de preparación, incluyó controles médicos, adaptación progresiva al traslado y un seguimiento minucioso de su estado físico y emocional. Los osos serán enviados a Bulgaria y la tigresa viajará hacia Ámsterdam, en un viaje que simboliza el cierre de una etapa marcada por la polémica y el maltrato animal.

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Un operativo que comenzó al amanecer

Desde las primeras horas de la mañana, el predio del ex zoo fue escenario de una intensa actividad. Veterinarios, rescatistas y especialistas en fauna silvestre coordinaron cada paso del traslado. Las cajas metálicas especialmente diseñadas para el transporte fueron cargadas en camiones de gran porte, que partieron rumbo al Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

El trayecto incluyó una parada técnica en la zona de General Las Heras, donde los animales fueron nuevamente revisados para garantizar su estabilidad antes de abordar los vuelos internacionales.

En medio de un clima de tensión y expectativa, la osa Florencia se mostró inquieta durante el procedimiento, mientras que el oso Gordo, de más de 650 kilos, permaneció relativamente tranquilo, aunque con evidentes signos de estrés. La tigresa Flora, en tanto, fue la primera en ser trasladada.

Especialistas explicaron que el estrés es una reacción normal en estos casos, ya que los animales vivieron toda su vida en cautiverio y nunca enfrentaron cambios de entorno tan abruptos.

El destino: una nueva vida en santuarios

Tigresa
Trasladan a los últimos animales del ex zoo de Luján. (Foto: fentileza Four Paws)

Trasladan a los últimos animales del ex zoo de Luján. (Foto: fentileza Four Paws)

Los dos osos viajarán hacia Belitsa, en Bulgaria, un santuario ubicado a 167 kilómetros de Sofía. Este espacio fue creado por la organización internacional Four Paws en colaboración con la Fundación Brigitte Bardot. Allí, los animales vivirán en un entorno natural adaptado a sus necesidades, con montañas, bosques y zonas de descanso.

Tras su llegada, deberán cumplir una cuarentena sanitaria para evitar riesgos para los otros ejemplares. Durante ese período, podrán olfatear y escuchar a otros osos, pero sin contacto directo, hasta que los especialistas consideren que están listos para integrarse.

La tigresa Flora, en cambio, será trasladada a un santuario en Ámsterdam, donde también iniciará un proceso de rehabilitación.

Un proceso largo y delicado

El traslado fue el resultado de un trabajo que comenzó meses atrás. En diciembre y enero, los animales fueron sometidos a chequeos exhaustivos, estudios clínicos y cirugías.

Gordo y Florencia presentaban problemas dentales producto de morder los alambres de sus recintos durante años, una señal clara del impacto psicológico del encierro. Además, el oso macho sufría obesidad por falta de actividad física y una dieta inadecuada.

Los veterinarios realizaron radiografías, ecografías y tratamientos para estabilizar su salud. También se diseñó un plan alimentario especial para reducir su peso y mejorar su condición general.

Uno de los aspectos más complejos fue la adaptación a las cajas de transporte. Durante semanas, los especialistas colocaron alimentos y agua dentro de las estructuras para que los animales ingresaran de forma voluntaria, evitando el uso de sedantes.

Finalmente, el día del traslado, los tres ejemplares entraron por sus propios medios.

El ex zoo de Luján, un símbolo de polémica

El zoológico de Luján fue clausurado hace cinco años tras denuncias por maltrato animal y condiciones deficientes. Durante años, el predio fue criticado por permitir el contacto directo de visitantes con animales salvajes, algo que especialistas consideran peligroso y perjudicial.

Tras el cierre, más de 60 felinos y otros ejemplares quedaron en el lugar, en medio de un proceso judicial y administrativo que demoró su traslado.

La misión de Four Paws se organizó en dos etapas. La primera consistió en evaluar el estado de salud de los animales y brindarles atención médica. La segunda, que comenzó con el traslado de los osos y la tigresa, apunta a reubicarlos en espacios adecuados.

Rehabilitación y adaptación

Los especialistas explicaron que los animales no podrán volver a la vida salvaje, pero sí aprender a desarrollar conductas naturales. En el santuario, deberán reaprender a buscar alimento, explorar y convivir con su especie, algo que llevará tiempo.

En el caso de los osos, se espera que el clima europeo favorezca su adaptación, ya que coincide con el final de la hibernación de otros ejemplares.

Los expertos señalaron que el objetivo es mejorar su bienestar y reducir el estrés que generó el cautiverio.

El costo y la complejidad del traslado

El operativo implicó una inversión millonaria y la participación de equipos internacionales. Se utilizaron vuelos de carga especialmente acondicionados, sistemas de monitoreo permanente y protocolos sanitarios estrictos.

Cada etapa fue supervisada por especialistas en fauna salvaje, anestesistas y técnicos en transporte de animales, lo que permitió minimizar riesgos.

Las autoridades destacaron que se trata de uno de los rescates más complejos realizados en Argentina.