Coronavirus

Vacunas y patentes: qué son y qué posibilidades hay de que se concrete su liberación

Poco se conoce sobre qué son y cuál es su finalidad. Biden y Alberto Fernández apoyaron el proyecto. ¿Es viable?
Romina Cansler
por Romina Cansler |
Aplicación de la vacuna Pzifer en Los Ángeles (Foto: AFP).

Aplicación de la vacuna Pzifer en Los Ángeles (Foto: AFP).

El apoyo de Joe Biden a la liberación de patentes de las vacunas contra el Covid-19 reavivó el reclamo que se inició, al menos, hace un mes por países y referentes políticos, en un contexto de escasez mundial. Sin embargo, poco se conoce sobre qué son y cuál es su finalidad. Este derecho, que busca proteger la propiedad intelectual, suele confundirse con la autorización para su comercialización y genera una incógnita: ¿Es posible su aplicación?

"Las ideas no se pueden proteger, sino que se protege la forma de solucionar un determinado problema y esa forma tiene que ser concreta", explicó Emilio Berkenwald, ingeniero de patentes especializado en las áreas de química, química industrial e ingeniería de los materiales del Estudio BERKEN IP, especializado en Propiedad Intelectual con foco en Patentes, Tecnología y Negocios, en diálogo con A24.com.

Qué son las patentes

La ingeniera química, socia de BERKEN IP y analista de patentes, Alicia Álvarez, lo explica de forma concreta: "Una patente es un derecho exclusivo que los países le otorgan a un inventor que desarrolló una innovación que cumple con determinados requisitos para ser protegible por patente", y los requisitos fundamentales son tres:

  • Novedad: tiene que ser una novedad universal. Está determinada por todo conocimiento que haya sido divulgado antes de la fecha de presentación, sin importar el tipo de documento, idioma ni momento. Además, la novedad no debe ser solo formal sino que debe ser una novedad calificada, relacionándola con la actividad inventiva.
  • Actividad inventiva: aun si nadie había divulgado antes dicho conocimiento, se requiere además que no sea obvio. Es decir, que un técnico con conocimiento medio en la materia técnica no hubiera podido llegar a la misma solución combinado los conocimientos disponibles para llegar a lo que se pidió como derecho exclusivo: la invención.
  • Aplicación industrial: los expertos destacan que este requisito "es la más fácil de cumplir", pero que no se cumpliría en casos en casos de intentar patentar, por ejemplo, ideas abstractas o un método que pueda utilizarse a titulo personal. En este punto, en las patentes se aclara cual es la aplicación o uso de la invención que conduce a la obtención de un resultado o de un producto.

"El Estado retribuye al inventor con un derecho exclusivo y el que inventa, como contraprestación, tiene que presentar un documento donde describe en detalle cuál es la innovación y cómo se puede llevar a la práctica, además de cumplir con otras formalidades", explicó Álvarez.

Según señaló, la solicitud de patente debe presentarse en cada país, no hay una patente internacional, situación que se conoce como territorialidad. "Es decir que si no haces un trámite en un país, ahí no está protegido", destacó la especialista y aclaró que este derecho es temporal y tiene un plazo máximo de 20 años: "Vence y no se puede renovar".

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Referentes de la política internacional pugnan por la liberación de las patentes de las vacunas contra el Covid-19. (Foto: NA)

Referentes de la política internacional pugnan por la liberación de las patentes de las vacunas contra el Covid-19. (Foto: NA)

Cómo lo aplican las farmacéuticas

A diferencia de otros sectores, la industria farmacéutica utiliza las patentes casi a diario. Ya sea con equipos propios o asesores externos, estas empresas cuentan con estos procesos para asegurarse la exclusividad en el mercado.

"En tecnologías que evolucionan rápidamente, las patentes no son tan importantes porque tienen un largo trámite y en general se conceden luego de 3 o 5 años Pero para la industria farmacéutica son un instrumento muy importante que les asegura la exclusividad de su desarrollo. Las solicitudes de patente deben presentarse en etapas muy tempranas, donde el producto todavía no empezó los ensayos clínicos, porque de lo contrario atentaría contra la novedad. Se requiere mucha inversión de riesgo para desarrollar y aprobar un producto y la exclusividad en cierta forma resguarda la inversión", señaló Álvarez.

En palabras de la especialista, el trámite de aprobación de una patente en nuestro país puede llegar a extenderse hasta 10 años, con lo cual solo estarán protegidos durante los 10 restantes. Sin embargo, durante el tiempo en que aún es una solicitud en algunas naciones pueden existir litigios ante una posible aplicación sin licenciamiento.

"En Europa, por ejemplo, la protección previsional existe y un titular de una solicitud podría iniciar un juicio porque es un derecho en expectativa, pero en Argentina y Estados Unidos hay que esperar que la patente esté concedida. No obstante, una solicitud en trámite, puesta a disposición del público, debería ser un disuasiva para no invertir en un producto que, cuando la patente sea concedida, no se podrá fabricar ni vender" resaltó Berkenwald.

En cuanto a los aspectos que se patentan en las vacunas, Álvarez señaló que "no es necesario que sea una innovación radical, puede haber una innovación incremental. Sobre una plataforma que ya se conocía se hacen modificaciones, se utilizan nuevos antígenos o nuevos vectores, y se verifica que cumplan con los requisitos de patentabilidad", y Berkenwald agregó: "Lo que se protege, en este caso, será una composición, formada por ejemplo por un principio activo, un adyuvante y lo que se está protegiendo es esa composición, con un alcance más o menos amplio admitiendo variantes".

Una de las principales confusiones radica en la autorización que puede existir por parte de los entes regulatorios con la concesión de una patente, aunque los especialistas aclararon que son dos caminos diferentes. "Una cosa es la protección de la patente y otra es la autorización para salir al mercado, que surge de las autoridades regulatorias, la ANMAT y sus equivalentes en el mundo, y puede estar aprobado tenga o no patente", destacó Álvarez.

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"Una cosa es la protección de la patente y otra es la autorización para salir al mercado, que surge de las autoridades regulatorias, la ANMAT y sus equivalentes en el mundo, y puede estar aprobado tenga o no patente", destacó Álvarez.

Licenciamiento vs. liberación de patentes

Hace escasas semanas, Moderna emitió un comunicado donde afirmó que no aplicarían sus “patentes relacionadas con el COVID-19 contra aquellos que fabrican vacunas destinadas a combatir la pandemia” y que las dejarían "libres" para el conocimiento público. Pero más allá de sus posibles intenciones, existen acciones concretas para esta situación .

“Las patentes son herramientas públicas y se deben poder consultar porque la idea del sistema de patentes es que uno sepa cuándo le estoy pisando el territorio al otro. Las empresas ya tienen todas sus patentes publicadas, lo que quizá Moderna quiso decir es: ‘Si alguien quiere usar la tecnología que desarrollé puede hacerlo y no le voy a hacer un juicio’. Pero no sabemos si lo llevó más allá y salió a buscar socios, o si ofreció licencias para hacer transferencia tecnológica”, dijo Berkenwald.

En ese sentido, Federico Ulled, abogado especializado en contratos, derecho corporativo y empresario en general y especialista en comercialización de propiedad intelectual, además de socio de BERKEN IP, resaltó: “La producción de vacunas es muy sofisticada, requiere de una capacidad instalada con una inversión significativa, de un conocimiento y recursos humanos muy calificados y de equipamiento que no está disponible en forma inmediata”.

“Es una declamación que a efectos prácticos no parece tener mucho sentido porque con la simple liberación de las patentes difícilmente se pueda reproducir el proceso de producción una vacuna. Es un procedimiento mucho más amplio que lo que puede reivindicarse en una patente y está alimentado de otros conocimientos, y fundamentalmente requiere capacidad productiva instalada. Con lo cual, para que un tercero pueda incorporar un proceso de manufactura de vacunas se requiere una transferencia de tecnología que, tradicionalmente en la industria farmacéutica y particularmente en vacunas, son muy largos y costosos”, explicó Ulled.

En tanto, en los acuerdos entre Gamaleya y Richmond, y AstraZeneca y Mabxience lo que habría ocurrido son licenciamientos, donde los desarrolladores podrían haber renunciado “parcialmente a su derecho de exclusividad de forma voluntaria para un tercero, que podría involucrar una licencia de patentes, si hubiese una solicitud, una licencia de ‘Know How’ y de tecnología para hacer las etapas de elaboración”.

Sin embargo, si la decisión es dejar libres las patentes hay varios caminos que las empresas pueden elegir. Según señalaron, las farmacéuticas podrían dar "instrucciones de desistir del trámite de patente en todas las oficinas donde se hayan presentado", o bien hacer "una Declaración Jurada pública afirmando que no la van a usar".

Incluso, según explicó Ulled, puede realizarse una "afectación o portación de una patente a un fondo, que pueden actuar como intermediario en el licenciamiento de patentes. Esto ocurrió en los medicamentos contra el HIV" y el último camino, que se encuentra previsto en la Ley nacional de patentes, es cuando "el Estado, sin el elemento voluntario, por una situación extraordinaria como podría ser emergencia sanitaria o de seguridad, resuelve por un acto administrativo disponer de esa patente expropiándola, básicamente", aunque su aplicación injustificada puede afectar la confianza en todo el sistema de patentes.

Sin embargo, aclararon que pese a la liberación existe la "sutileza" de que "aunque el contenido de la patente sea liberado al uso público, tampoco va a alcanzar para llegar al objetivo que se quiere de aumentar la producción y disponibilidad sin que exista un proceso de transferencia de tecnología e inversión en instalaciones productivas".

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