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Porqué la Ley de Góndolas abre el juego para el sector agroalimentario

Porqué la Ley de Góndolas abre el juego para el sector agroalimentario
Los trucos que usan los supermercados para que gastes mas

A través del Decreto 268/2020, el Gobierno promulgó la Ley de Góndolas, lograda bajo un muy amplio acuerdo de casi todos los espacios políticos, tanto en Diputados como en Senadores.

Esta ley se aprueba en un contexto donde resulta imperioso poner en marcha instrumentos que transparenten y limiten la gran asimetría de poder que ostentan las cadenas de supermercados en sus vínculos comerciales con proveedores y consumidores.

La expectativa, de acuerdo al texto de la Ley, que aborda únicamente el vínculo con proveedores, es que, a partir de su aplicación, el precio de los productos alimenticios, bebidas, de higiene y limpieza del hogar sea transparente y competitivo, en beneficio de los consumidores. Sin embargo, el texto aprobado deja todavía muchas incógnitas respecto a cómo se reglamentarán varias de las cuestiones alcanzadas -la letra chica-, con la expectativa de que, al momento de aplicarse, la Ley de Góndolas sea de efectivo y razonable cumplimiento.

En primer lugar, la reglamentación deberá precisar los criterios para definir las empresas que serán alcanzadas por la ley, dado que el texto se sostiene en una ley de promoción del supermercadismo de 1969. Habrá que ver qué tratamiento tienen las cadenas de supermercados que operan con franquicias, lo único claro es que no incluirá empresas supermercadistas pymes.

También deberá definirse un listado de categorías de productos que serán alcanzados por la nueva ley, un gran desafío con la variedad de productos que existen y los lanzamientos permanentes.

La cuestión de los plazos de pago ya estaba regulada, la ley reitera e incluso supera lo establecido en el régimen de factura de crédito electrónica -que hace exigibles los pagos a 30 días-. Desde octubre de 2019 este sistema está operativo para las grandes cadenas de supermercados, aunque deberían ajustarse algunas cuestiones para mejorar su efectividad.

De lo que no hay mención es de los descuentos que sufren los proveedores, los cuales actúan distorsionando la formación de precios.

Claramente, lo más complejo a reglamentar -y primordialmente, a aplicar y controlar- son los límites para la exhibición de productos, que es el eje de la flamante Ley. La clave estará, principalmente, en cómo o cuánto se modifique, adapte o precise en la reglamentación el Artículo 7º, que define las reglas de exhibición de productos en góndola, otros lugares de exhibición física y locaciones virtuales. Una vez resuelta esta cuestión -para nada menor-, el potencial para el sector agroalimentario en general, y en especial para pymes y la agricultura familiar, es muy relevante, siendo que las cadenas de supermercados son el principal canal comercial de nuestro país, y de gran potencial de crecimiento, de acuerdo a las tendencias globales.

La apertura de las góndolas habilita una mayor competencia, promoviendo que las pymes crezcan, se diversifiquen y adapten sus gestiones logísticas y comerciales, y que las empresas grandes tengan también que pulir sus estrategias, pudiendo incluso, fortalecer su inserción en los mercados externos.

La ley promueve dos cuestiones fundamentales: busca garantizar, por un lado, el acceso a espacio en las góndolas de las cadenas de supermercados, como una herramienta complementaria a la Ley de Defensa de la Competencia. A su vez, busca mejorar las condiciones comerciales que tienen los proveedores de las cadenas de supermercados. La obligatoriedad de firmar un contrato de aprovisionamiento, junto con la mejora de los plazos de pago, son dos herramientas fundamentales para garantizar que los proveedores pymes, sobre todo, puedan no sólo disponer de espacio en las góndolas sino también soportar las condiciones que las cadenas de supermercados imponen para que esto suceda.

No quedan dudas del espíritu que tiene esta ley, el consenso que logró alcanzarse en las dos cámaras muestra que hay un amplio acuerdo respecto a la necesidad de construir nuevos lineamientos básicos que organicen un sistema logístico y comercial más razonable, con el foco puesto, especialmente, en el rol que tienen las cadenas de supermercados. Resta ahora iniciar esta segunda etapa para afinar el lápiz y garantizar que la reglamentación e implementación traiga los resultados buscados.

El autor es Investigador de la Cátedra de Sistemas Agroalimentarios de la Facultad de Agronomía de la UBA y Becario doctoral del Instituto de Transporte de la UNSAM.

por Joaquín Pérez Martín
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