En Suzuka, la primera curva tiene la particularidad de que no obliga a desacelerar bruscamente ni a girar de forma pronunciada, por lo que el sistema DRS no se desactiva automáticamente. Eso implica que los pilotos deben cerrarlo manualmente con un botón en el volante. Según las imágenes de la transmisión, todos lo hicieron… menos Doohan.
El australiano llegó a la curva con el DRS aún activado, lo que redujo la carga aerodinámica y dejó al auto sin la estabilidad necesaria para tomar ese sector. El resultado fue un violento despiste que, por fortuna, no terminó en tragedia. Ahora, el equipo trabaja contrarreloj para reparar los daños y evaluar si el piloto podrá volver a subirse al auto en lo que resta del fin de semana.