El cierre del campeonato mundial dejó configuradas las principales posiciones de la siguiente manera:
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España: 1995,88 puntos (1° puesto).
Argentina: 1970,30 puntos (2° puesto).
Francia: 1948,97 puntos (3° puesto).
Inglaterra: 1922,38 puntos (4° puesto).
Brasil: 1804,92 puntos (5° puesto).
Marruecos: 1803,99 puntos (6° puesto).
Por su parte, el ordenamiento de los diez mejores combinados del mundo incluyó un ascenso destacado en la región norteamericana. La sorpresa del top diez la dio México, que alcanzó los 1754,30 puntos tras llegar hasta octavos en el torneo en el que fue coanfitrión.
Cómo se calculan los puntos del ranking FIFA y para qué sirve
El sistema matemático evalúa el potencial relativo de los equipos en cada partido y determina los privilegios organizativos para los sorteos oficiales.
La utilidad del escalafón internacional radica en otorgar ventajas deportivas antes del inicio de las fases de grupos. En este Mundial, el ranking fue clave ya que permitió que los primeros posicionados quedaran establecidos como cabezas de serie de los grupos del torneo, siendo el anfitrión quien ocupó la plaza restante.
La metodología implementada por la entidad madre del fútbol ha pasado por procesos de modernización tecnológica. El sistema de clasificación mundial de la FIFA, implementado el 31 de diciembre de 1992, establece un ranking entre las federaciones que integran el organismo y utiliza un particular método de medición. Tras varios años de análisis, en agosto de 2018 entró en vigor un nuevo sistema aprobado por el Consejo de la FIFA. La metodología, desarrollada por el propio organismo y denominada “SUM”, se basa en sumar o restar puntos tras cada partido al total acumulado por una selección, en lugar de promediar los puntos obtenidos durante un período determinado.
Finalmente, la fórmula matemática discrimina el rendimiento en base a la jerarquía de los rivales de turno. La cantidad de puntos que se suma o se resta depende, entre otros factores, del potencial relativo de los dos equipos. De esta manera, el sistema contempla que las selecciones mejor posicionadas tienen, en principio, mayores probabilidades de obtener un resultado positivo frente a aquellas que ocupan puestos más bajos en el ranking.