Desde que llegó a la Fórmula 1, Franco Colapinto no solo se convirtió en un referente del automovilismo argentino, sino que también experimentó un cambio rotundo en su vida personal. Con más de cuatro millones de seguidores en Instagram, el joven piloto tuvo que adaptarse rápidamente a la exposición mediática y a las exigencias de la fama.














