Además, remarcan que no tienen intención de negociar por el delantero argentino y recuerdan que tanto al Barcelona como al Real Madrid les transmitieron que sólo aceptarían una salida mediante el pago de la cláusula de rescisión, fijada en 500 millones de euros.
La guerra con Barcelona viene de hace meses
La relación entre ambas instituciones ya venía deteriorada. El pasado 29 de mayo, el Atlético publicó un duro comunicado en redes sociales en el que denunció una “campaña de acoso y derribo” sobre Julián Álvarez.
“Filtraciones interesadas, fake news, faltas continuas de respeto, la versión culé de la maquinaria inventando historietas, llamadas antes de enfrentamientos directos...”, había escrito la entidad madrileña en un mensaje que apuntó directamente al Barcelona.
Julián Álvarez llegó al Atlético en el verano europeo de 2024 procedente del Manchester City y desde entonces disputó 106 partidos, en los que marcó 49 goles y se convirtió en una de las grandes figuras del equipo de Simeone.
La reacción de los hinchas: camisetas quemadas y una relación rota
Las declaraciones del ex River impactaron de lleno entre los simpatizantes del Atlético de Madrid, que no tardaron en expresar su enojo en las redes sociales.
En las últimas horas comenzaron a viralizarse videos de fanáticos rojiblancos quemando camisetas con el nombre y el dorsal de Julián Álvarez, una señal del profundo malestar que generaron sus palabras y que podría marcar un punto de no retorno en la relación entre el futbolista y parte de la afición.
Mientras el delantero continúa concentrado con la Selección argentina en el Mundial 2026, en España la incertidumbre crece y el conflicto entre Atlético de Madrid y Barcelona amenaza con trasladarse incluso al ámbito de la FIFA.