“Cada tanto me gusta poder volver un poco a ese mundo que no me conocen tanto. Está bueno y se disfruta, así que sí, lo extraño cada tanto”, señaló con naturalidad.
Cómo convive Colapinto con la fama y la expectativa que genera en los fanáticos
El piloto reconoció que su relación con el reconocimiento público tiene matices. Por un lado, se mostró profundamente agradecido por el apoyo auténtico de los fanáticos que viajan grandes distancias para alentarlo. “Cuando veo los fanáticos verdaderos que vienen a bancar, veo todo el esfuerzo que hicieron para venir a apoyarme y eso es algo más que gratificante”, destacó.
Pero también admitió que no disfruta de todas las interacciones por igual. “Después, cuando se trata de una foto o algo medio no tan apasionado, lo disfruto menos o no lo disfruto en realidad”, reconoció. Esa sinceridad reflejó cómo vive la exposición diaria y la diferencia que percibe entre el afecto genuino y el pedido frío de una foto sin conexión real.
Aun así, Colapinto también dejó en claro que ninguna incomodidad supera la felicidad de haber llegado a la Fórmula 1. “Hay momentos en los que me encantaría volver, pero después obviamente cuando te das cuenta hasta dónde llegaste, de estar corriendo en Fórmula 1 y todo eso, es algo que te hace mucho más feliz”, reflexionó.
Cuándo vuelve a correr Franco Colapinto con Alpine
Luego de su participación en el Gran Premio de Las Vegas, Colapinto tendrá acción nuevamente entre el 28 y el 30 de noviembre, en el Gran Premio de Qatar. La carrera se disputará en el Circuito Internacional de Lusail, un trazado de 5,38 kilómetros ubicado a unos 28 kilómetros al norte de Doha.
Construido en 2004, Lusail es un escenario técnico, de curvas fluidas y características modernas, que será la penúltima parada del calendario antes del cierre de temporada en Abu Dhabi, programado para el 7 de diciembre.
El tramo final del campeonato encuentra a Colapinto en un momento especial: consolidado en Alpine, adaptado al ritmo de la categoría y cada vez más establecido en la estructura. Un presente que lo llena de orgullo, incluso si a veces extraña la calma de la vida que dejó atrás.