El entrenador modificó el once que había empatado agónicamente contra Lanús en el Monumental, con dos goles de Miguel Ángel Borja, y apostó nuevamente por un 4-3-3, con Facundo Colidio, Pablo Solari y el propio Borja en el frente ofensivo. Aunque River comenzó ganando gracias a un tanto del colombiano -quien logró el récord de ser el único futbolista en la historia del club en anotar ocho goles consecutivos-, el doblete de Vicente Poggi dejó un sabor amargo en los hinchas.
Cuando se disputaba la segunda mitad del complemento, los hinchas "neutrales" en las tribunas del estadio Malvinas Argentinas cantaron fuertemente contra los jugadores. Después, entonaron el conocido "Movete, River, movete" y culminaron la noche con una imponente silbatina por el rendimiento del plantel, que deambula en la octava posición del campeonato con 10 puntos.
Una vez finalizado el encuentro, Demichelis tomó una decisión: se ausentó de la conferencia de prensa, pasó por la zona mixta sin hablar y subió al micro que trasladó a la delegación al aeropuerto para tomar un chárter directo a Buenos Aires. Incluso, el director técnico intervino para evitar que sus jugadores se enfrentaran con algunos hinchas que se habían acercado a reclamarles actitud.
La información más reciente indica que Demichelis se siente debilitado tras acumular solo dos victorias en los últimos siete partidos y está evaluando sus próximos pasos. Sin embargo, la Comisión Directiva decidió mantenerlo en el cargo, con la esperanza de avanzar en la Copa Libertadores, aunque saben que su crédito comienza a agotarse y lo hace cada vez más rápido. El primer partido de octavos de final ante Talleres en Córdoba está pautado para el 14 de agosto, dándole a Demichelis menos de un mes para modificar la situación futbolística.