El defensor, visiblemente molesto, le respondió que sentía que lo estaban "faltando el respeto" por no considerarlo titular, sobre todo al verse relegado detrás de Ayrton Costa, una de las recientes incorporaciones del club. La respuesta del entrenador fue tajante: "Entonces, si estás tan a disgusto… ¿por qué no te vas?".
Este cruce sumó tensión al clima interno de Boca, en un contexto deportivo complejo, donde el equipo necesita una goleada histórica para soñar con la clasificación a los octavos de final. Según diversas versiones, la situación de Rojo parece encaminada a un final anunciado: todo apunta a que dejará el club una vez que finalice la participación en el Mundial de Clubes.
Consultado en conferencia de prensa sobre los rumores de conflicto, Russo eligió bajarle el tono a la situación, aunque lanzó una crítica al periodismo. "Está todo bien y no hablo más. No tengo que aclarar un montón de cosas que algunos de ustedes inventan y otros desarrollan", expresó el DT, sin entrar en mayores detalles.
Más allá de la desmentida pública, lo cierto es que el caso de Rojo expuso las tensiones que sobrevuelan en la intimidad del plantel. Boca deberá enfrentar a Auckland City este lunes con la misión de marcar al menos seis goles y esperar que Bayern Múnich derrote a Benfica para poder avanzar a la próxima instancia.
Mientras tanto, la relación entre Russo y uno de los líderes del vestuario quedó en la mira. Y en la previa de un partido decisivo, el Xeneize no solo pelea por seguir con vida en el torneo: también intenta contener un vestuario que, puertas adentro, está lejos de la calma.