Lo que se presentó públicamente como un tema administrativo se convirtió en una excusa perfecta para reordenar las fuerzas dentro de Red Bull. Algunos sectores, especialmente del ala austríaca de la empresa, consideraban que Horner se había vuelto demasiado poderoso, y que su continuidad era un obstáculo para una renovación estructural. La acusación fue el catalizador de un cambio que venía gestándose en silencio.
Christian Horner y Geri de Spice Girls 2
Christian Horner con su esposa, Geri Halliwell, ex Spice Girl.
2. Choques con Helmut Marko y Jos Verstappen
Desde hace más de un año, Horner mantenía una relación tirante con Helmut Marko, asesor deportivo del equipo y figura clave en el entorno de Max Verstappen. A esto se sumó el conflicto cada vez más visible con Jos Verstappen, padre del tricampeón mundial. Ambos consideraban que Horner estaba tomando decisiones que perjudicaban el entorno del piloto estrella y ponían en riesgo la continuidad del neerlandés.
Los rumores sobre un intento de desplazamiento de Marko por parte de Horner desataron una interna feroz, con filtraciones cruzadas a la prensa y versiones sobre una guerra fría dentro de los boxes.
La discusión entre Horner y Jos Verstappen durante el último GP de Gran Bretaña -aunque inaudible- fue descriptiva del estado de la relación: tensa, desgastada y al borde de la ruptura.
3. El retiro de figuras clave en el equipo de Red Bull, señal de alerta
Max Verstappen por Christian Horner
Otro indicador del desgaste de Horner fue la salida progresiva de integrantes clave del equipo. En el último año se fueron Rob Marshall (ingeniero jefe), Adrian Newey (director técnico), Jonathan Wheatley (director deportivo) y Will Courtenay (estratega principal). Estas salidas no fueron casuales: muchos de ellos se alejaron por diferencias de criterio con la conducción de Horner.
Si bien Red Bull mantenía su rendimiento gracias al talento de Max Verstappen, el clima interno se tornó insostenible. Algunos lo llamaban “reino de Horner” en alusión al poder concentrado que había acumulado desde 2005. El temor de que la escudería se volviera un proyecto demasiado personalizado fue creciendo hasta que finalmente los accionistas tomaron cartas en el asunto.
4. El peso de los accionistas: una pulseada que Horner perdió
Red Bull es una empresa con dos almas: la austríaca (representada por Mark Mateschitz) y la tailandesa (representada por Chalerm Yoovidhya). Durante años, Horner contó con el respaldo de este último, lo que le permitió resistir embates internos. Pero esa protección comenzó a diluirse en 2024, especialmente luego de la exposición mediática del escándalo y de los malos resultados en Austria y Silverstone.
La presencia de Yoovidhya en el GP de Austria fue clave. Tras una serie de reuniones privadas, se habría acordado retirar el respaldo político a Horner y avanzar en una salida ordenada. A pesar de que tenía contrato hasta 2030, el acuerdo incluyó su desvinculación inmediata y el nombramiento de Laurent Mekies como nuevo CEO, acompañado por Alan Permane como jefe de equipo.
5. Rendimiento en declive de Red Bull y presión externa
Premios ganados por Christian Horner
Aunque Red Bull sigue siendo competitivo, el rendimiento del RB21 en 2025 ha sido irregular y decepcionante en comparación con temporadas anteriores. Verstappen ha logrado apenas dos victorias, mientras que sus compañeros de equipo solo sumaron siete puntos en doce fechas. El deterioro en el rendimiento y el surgimiento de McLaren como rival directo generaron dudas sobre la capacidad de Horner para mantener la supremacía.
El propio Verstappen expresó duras críticas tras el GP de Gran Bretaña: “Nuestro coche era malo. No tenía agarre ni en curvas rápidas ni lentas. Todo era malo”. Una declaración así, pública y sin matices, expuso la fractura entre el piloto y la dirección técnica. La frase "no estamos luchando por el campeonato, así que da igual" encendió las alarmas de toda la organización.
2026: el nuevo motor y el miedo a un fracaso técnico
El futuro inmediato de Red Bull también fue motivo de discusión interna. En 2026 la F1 cambiará su reglamento y la escudería comenzará a utilizar su propio motor desarrollado in-house. Algunos técnicos planteaban que el proyecto no está suficientemente maduro y que concentrar la ingeniería en un desarrollo propio podría comprometer el rendimiento. Horner defendía esa decisión, pero su visión no fue compartida por todos.
El temor a que Red Bull entre en una fase de retroceso técnico fue determinante para que los accionistas decidieran reorganizar el liderazgo antes de afrontar esa nueva etapa reglamentaria.
El factor Verstappen: ¿seguirá en Red Bull?
Con Horner fuera del equipo, se abre un nuevo capítulo sobre el futuro de Max Verstappen. Aunque tiene contrato hasta 2028, su entorno ha dejado trascender que la continuidad está en evaluación. Mercedes, que aún no definió su reemplazo de Lewis Hamilton, ve una oportunidad de oro para tentar al tricampeón.
Si bien el cambio de liderazgo podría calmar las aguas internas, también existe el riesgo de que Verstappen considere que su proyecto ya cumplió un ciclo y prefiera buscar nuevos horizontes en 2026.