Luego fue todavía más contundente: “Soy contundente, sigo igual. Estoy tranquilo, viviendo el momento. Estar en la Selección es lo más lindo que hay, no hay algo más alto que eso”.
Las declaraciones reflejan que, al menos por ahora, su decisión no cambió. Di María sostiene la postura que adoptó tras su última consagración continental, aunque reconoce el afecto constante que recibe tanto de sus compañeros como de los hinchas.
Por qué Di María decidió retirarse después de la Copa América 2024
El delantero explicó que su salida no estuvo vinculada exclusivamente a los títulos obtenidos, sino a una cuestión personal y a la necesidad de darle lugar a las nuevas generaciones.
“No me fui porque salí campeón en la última Copa América. Yo me iba a ir en el Mundial porque sentí que cumplía un ciclo. Antes del Mundial no lo dije porque no lo tenía tan claro, no lo sentía. En la Copa América lo dije de entrada porque venían muchos chicos y sentía que estaba ocupando un lugar”, detalló.
En ese sentido, profundizó sobre una idea que marcó su despedida: la importancia del recambio. “Cuando uno está le saca la posibilidad a los que vienen de atrás. A mi punto de vista eso no es lindo”, explicó.
Su mirada pone el foco en la construcción a largo plazo del seleccionado y en la consolidación de nuevos futbolistas que buscan afianzarse en el equipo mayor.
¿Está cerrada la puerta para el Mundial 2026?
Si bien Di María ratificó su decisión, dejó una frase que no pasó inadvertida: “Volver se puede volver siempre, esa es la realidad”.
Esa declaración, breve pero potente, reactivó el debate sobre un eventual regreso para el Mundial 2026. Sin embargo, el propio futbolista aclaró que su determinación fue tomada desde lo emocional y no desde lo circunstancial. “Lo dije en su momento porque lo sentía”, afirmó.
Con 38 años en el horizonte del próximo Mundial, el rosarino prioriza su convicción personal por encima de cualquier especulación deportiva. Para él, la salida respondió al cierre de un ciclo y a la necesidad de permitir que otros jugadores ganen protagonismo.
El contexto, de todos modos, mantiene viva la conversación. El cariño de los hinchas, los mensajes de sus compañeros y el recuerdo de sus actuaciones decisivas sostienen la expectativa. Di María fue determinante en momentos clave de la era más exitosa de la Selección y su figura conserva un peso simbólico difícil de reemplazar.
Por ahora, su postura es clara: está tranquilo, agradecido y convencido de la decisión que tomó. Pero también reconoce que en el fútbol —y en la vida— las puertas nunca se cierran del todo.
A 100 días del Mundial 2026, la ilusión convive con la prudencia. La pelota, al menos en este caso, no está en movimiento. Y aunque el Fideo fue contundente, su frase final deja abierta una posibilidad que alimenta el sueño de volver a verlo con la camiseta argentina en la máxima cita del fútbol mundial.