Fuertes remarcó que el rosarino no necesita ningún tipo de ayuda externa para marcar diferencias dentro de la cancha. Su jerarquía, su recorrido internacional y su impacto futbolístico hablan por sí solos. Sin embargo, cuando el arbitraje aparece como un factor recurrente, la discusión se desvía y se instala un ruido que termina incomodando al protagonista.
“Después se dice que lo favorecen”, cerró el exdelantero, apuntando directamente a la construcción de un relato que, a su entender, podría evitarse con decisiones arbitrales más equilibradas. En un fútbol argentino siempre atento a la polémica, la figura de Di María queda expuesta no solo por lo que hace con la pelota, sino también por cómo es interpretado cada fallo a su favor.
El debate queda abierto. En una liga donde el arbitraje suele estar bajo la lupa, la presencia de una leyenda como Di María potencia cada decisión. Y voces como la de Fuertes invitan a una reflexión incómoda pero necesaria: a veces, proteger de más también puede jugar en contra.