La confirmación de que la final de la Copa Libertadores se jugará en el Monumental de Núñez fue una noticia celebrada en River, tanto por el prestigio de albergar el máximo evento del continente como por la posibilidad de que el equipo de Marcelo Gallardo, si logra vencer a Atlético Mineiro, dispute el partido por el título en su propia casa. Sin embargo, la decisión de la Conmebol también trae consigo algunas contras. Una de las más significativas es que River deberá mudar su localía para recibir a San Lorenzo por la jornada 24 de la Liga Profesional, debido a la organización del evento.














