A esta disputa legal se le añade una eventual superposición de calendario: si Flamengo logra sellar su clasificación a las semifinales de la Copa Libertadores, deberá disputar su encuentro de vuelta como local exactamente esa misma semana. Ante este posible escenario cruzado, la cúpula directiva de Vasco baraja la opción de pedir autorización para instalar tribunas tubulares en São Januário y así intentar alcanzar el piso del aforo. Como alternativa secundaria de relocalización aparece el estadio Nilton Santos, propiedad de Botafogo, dado que el Fogao quedó eliminado de la Sudamericana en octavos ante Cienciano y el recinto no presenta conflictos de agenda.
Cómo es el antecedente de Boca jugando una definición en el Maracaná
Para la delegación argentina, un eventual traslado al Maracaná implica un escenario con recuerdos sumamente amargos en la memoria reciente. El estadio carioca fue la sede donde Boca disputó la final de la Copa Libertadores 2023 frente a Fluminense, jornada realizada el 4 de noviembre de aquel año en la que el equipo conducido por Jorge Almirón cayó por 2-1 en el tiempo suplementario, quedando a las puertas de alzar su ansiado séptimo trofeo continental.
En esta oportunidad, será Vasco da Gama quien se ponga en el camino del club de la Ribera en la búsqueda de acceder a una nueva definición internacional. Ya sea sobre el césped del Maracaná, en el sintético de Botafogo o bien con una habilitación de emergencia en São Januário, la revancha de la llave se perfila envuelta en un marco de incertidumbre organizativa en Río de Janeiro.