En medio de la preocupación por el aumento de la morosidad en los préstamos, el Banco Central avanza con la implementación de un nuevo mecanismo destinado a facilitar el cobro de créditos otorgados por bancos y billeteras virtuales.
La herramienta comenzaría a implementarse a fines de agosto y permitiría a bancos y fintech debitar cuotas de las cuentas de sus clientes. Sin embargo, las entidades financieras cuestionan algunos aspectos del sistema.
En medio de la preocupación por el aumento de la morosidad en los préstamos, el Banco Central avanza con la implementación de un nuevo mecanismo destinado a facilitar el cobro de créditos otorgados por bancos y billeteras virtuales.
Se trata de Cobros por Transferencia, una herramienta que comenzaría a regir desde el lunes 31 de agosto y que permitiría a las entidades financieras y a los Proveedores No Financieros de Crédito (PFNC) debitar las cuotas pendientes directamente de la cuenta del cliente.
La medida había sido establecida por el BCRA mediante una normativa publicada en marzo. Sin embargo, a pocos días de su entrada en vigencia, el sector financiero todavía plantea reparos y asegura que quedan cuestiones técnicas por resolver.
El sistema estaría disponible para nuevos préstamos. Antes de recibir el crédito, el cliente deberá prestar su consentimiento para que la entidad pueda realizar los débitos correspondientes a las cuotas.
Una de las particularidades del mecanismo es que el cobro podrá realizarse incluso si el dinero del préstamo fue transferido a una cuenta de otra entidad.
Por ejemplo, si una persona obtiene un crédito de una billetera virtual o un banco y solicita que el dinero sea depositado en otra cuenta, la entidad que otorgó el préstamo podrá utilizar el sistema para cobrar allí la cuota pendiente, siempre que exista la autorización previa.
El esquema contempla además algunas limitaciones para evitar débitos considerados abusivos. Las cuotas deberán ser fijas e iguales durante todo el préstamo y no podrán superar el 30% de los ingresos del deudor, con el objetivo de evitar situaciones de sobreendeudamiento. Además, el prestamista deberá avisar al cliente al menos un día antes de realizar el débito.
En caso de que no haya fondos suficientes, podrá efectuar hasta tres intentos de cobro: uno inicial y dos reintentos, a las 48 y 96 horas. El cliente, por su parte, podrá revocar el consentimiento en cualquier momento, y la baja tendrá efecto inmediato.
El Cobro por Transferencia representa una nueva versión de un mecanismo que el sistema financiero argentino ya había utilizado: el Débito Inmediato (Debin). Ese instrumento había sido implementado años atrás y posteriormente discontinuado por el propio Banco Central.
Ahora, el organismo busca contar con una herramienta que facilite la recuperación de los préstamos digitales en un contexto en el que aumentó especialmente la morosidad de los créditos otorgados por entidades no bancarias.
Aunque el BCRA estableció el plazo de implementación para el 31 de agosto, las entidades financieras no muestran un entusiasmo generalizado por el mecanismo.
A través de sus cámaras, los bancos solicitaron inicialmente una prórroga y luego pidieron directamente suspender el lanzamiento. Sin embargo, el Banco Central mantendría su decisión de avanzar con la normativa publicada en marzo.
Las entidades deberán tener disponibles los sistemas para que otros prestadores puedan conectarse a las cuentas de sus clientes y realizar los débitos correspondientes. Sin embargo, no están obligadas a ofrecer esta modalidad en todos sus préstamos.
Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con el alcance que tendría la herramienta. Desde el sector financiero consideran que el mecanismo podría utilizarse poco porque el cobro se limita a las cuentas en las que efectivamente puedan encontrarse los fondos alcanzados por la normativa.
Además, existen diferencias entre las cuentas bancarias y las utilizadas por billeteras virtuales, algo que para las entidades genera una asimetría en la aplicación del sistema.
La normativa del BCRA también establece que determinados recursos no podrán ser utilizados para cobrar automáticamente las cuotas. Entre ellos se encuentran los saldos de cuentas remuneradas, los fondos comunes de inversión y las operaciones de dólar MEP.
Esta limitación es otro de los puntos que genera dudas entre los prestamistas, particularmente en el caso de las billeteras virtuales, donde buena parte del dinero de los usuarios puede encontrarse invertido y no como saldo disponible en la cuenta.
El diseño del mecanismo también genera interrogantes respecto de los créditos que registren demoras. La normativa establece que las cuotas deben ser iguales, por lo que desde el sector financiero advierten que esto podría impedir incorporar intereses derivados de eventuales atrasos dentro de los débitos automáticos.
Por este motivo, algunas entidades consideran que el nuevo sistema podría tener un impacto limitado y ser más útil para financieras de menor tamaño que para los grandes bancos y jugadores del mercado crediticio.
Así, mientras el Banco Central mantiene el cronograma previsto para el 31 de agosto, las entidades deberán terminar de adaptar sus sistemas para poner en marcha una herramienta cuyo alcance todavía genera dudas dentro del sector financiero.