“En muchas economías latinoamericanas la criptomoneda pasó a ser una alternativa al dólar para resguardar patrimonio”, explica este economista con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Ventajas y desventajas de las criptomonedas
Colombo subraya que “la especulación” en estas monedas es una de sus grandes desventajas porque el acceso a la información “no es igual para todos” y se “profundizan asimetrías” en cuanto a las ganancias.
Otro punto negativo es que se trata de acuerdos entre humanos, abstractos y sin valor real “que depende de que la convención se mantenga”. Se trata, explica, de algo que “no tiene un valor real significativo” a la vez que “su valor de cambio tiene enormes riesgos de fluctuar de un minuto al otro”, como ya se ha visto.
Por otra parte, el aumento de la minería de estos activos tiene impactos tangibles y muy negativos en términos ecológicos: “Es preocupante que utilicemos grandes cantidades de recursos reales finitos, como las energías sucias, para crear convenciones imaginarias como un bitcoin”. Además del enorme perjuicio para el mundo, agrega, “podría desencadenar en la incorrecta asignación de recursos económicos de un país”.
Por supuesto, hay ventajas. Un punto favorable que destaca el directivo es que las monedas digitales tienen un límite predefinido, conocido por todos e invariable (el de bitcoin es de 21 millones). Estas características las hacen atrayentes: “Al tener un techo se evita una emisión indiscriminada y una devaluación como suele suceder con las monedas tradicionales”.
Asimismo, sostiene Colombo, impulsaron una tecnología “filosóficamente positiva como blockchain”, que soluciona “problemas de servidores o ataques informáticos” y, por lo tanto, posibilita “la descentralización de la autoridad, democratización de la confianza, reducción de la burocracia y la transparencia de la información”.
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Criptomonedas: además de Bitcoin y Ethereum hay otros activos con buenos rendimientos.
Los bancos frente al auge de criptomonedas
Por otra parte, el CEO de N5 resalta que muchos Bancos Centrales están reevaluando su postura sobre las criptomonedas, como se vio reflejado con la emisión del Sand Dollar, por parte del Estado de Bahamas. “El cambio de mirada de los Bancos Centrales sobre las criptomonedas se debe a la convicción de que, en caso de que se vuelvan más representativas, podrían implicar una limitación a la capacidad de controlar la oferta monetaria y los tipos de intereses”, explica.
Frente a este escenario de crecimiento, el economista da una posible alternativa que los Estados podrían considerar si quieren generar una oferta finita, definida y digital: “compromisos más estrictos sobre la oferta de sus propias monedas, que podrían ser digitales, sin necesidad de minado o consumo energético”.
El caso de El Salvador y su impacto en Argentina
Ante la consulta de A24.com sobre la adopción de bitcoin en El Salvador como moneda de curso oficial y su derivación en la región, Colombo se mostró bastante escéptico. “Esa situación obedece a que el país no cuenta con política monetaria, ya que su moneda oficial es el dólar, entre otros factores que lo llevaron a imponer bitcoin de manera forzosa casi, una medida cuestionable desde la política económica moderna y que pocos países considerarían seriamente”.
Al respecto, agregó: “Los gobiernos tienen una serie de instrumentos que les permiten alcanzar sus objetivos políticos y económicos. La política monetaria es, tal vez, el más importante de ellos”.
Además, consideró que “ningún país que tenga una política monetaria activa cederá ese instrumento de control de la economía”. Por lo tanto, es “altamente improbable que adopten criptomonedas distribuidas”.
En este sentido, “por su histórico recurso de financiar déficits con emisión (un récord de 105% de inflación anual promedio histórica en los últimos 100 años), Argentina será de los menos permeables a este tipo de medidas ”, señaló el empresario. Aunque reconoció que “sí es probable que numerosas economías digitalicen su propia moneda”.
Esto parece un cambio drástico, indicó Colombo para finalizar, “hasta que recordamos que menos del 8% del dinero del mundo es físico: los ahorros en un banco, la deuda de las empresas, las transacciones con tarjetas de crédito, las transferencias internacionales, son todos registros virtuales en un servidor”.