La economía y sus sectores: entre desplomes, congelamientos y la expectativa de reapertura

La economía y sus sectores: entre desplomes, congelamientos y la expectativa de reapertura

Mientras el presidente reabre plantas como la de Volskswagen y Toyota y el ministro Martín Guzmán acompaña a Santiago Cafiero a una pyme de calzado en Matadores beneficiada con el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) para acercarse a la “economía real”, conviven muchas realidades en distintos sectores de la economía. No todos venturosos, ni mucho menos, por cierto.

A pesar de la reapertura de esas fábricas, a la que se suma la de BGH en Tierra del Fuego, algunos números económicos de abril, mes en el que las restricciones fueron las más fuertes, por ahora, dan una amplia dimensión de la gravedad del panorama actual.

“Las ventas minoristas cayeron 57,6% de forma interanual, mientras que la venta de insumos para la construcción retrocedió 74,3%”, remarca un informe de la consultora Ecolatina.

Las actividades vinculadas al turismo, entretenimiento y esparcimiento surgen como las más afectadas y son las que más van a tardar en volver a la normalidad. También la construcción sufrió el impacto. El comercio cayó 10% en los últimos dos años. Y el golpe de esta pandemia acrecentará el retroceso.

Dice el informe de Ecolatina:

“El mayor deterioro esperado lo vemos en la producción de durables y bienes de capital: automotriz, autopartes, metalurgia y siderurgia, textil y calzado, electrodomésticos y electrónica, maquinaria y equipo y muebles, así como la producción de insumos de la construcción (cemento, asfaltos, pinturas)”. “El mayor deterioro esperado lo vemos en la producción de durables y bienes de capital: automotriz, autopartes, metalurgia y siderurgia, textil y calzado, electrodomésticos y electrónica, maquinaria y equipo y muebles, así como la producción de insumos de la construcción (cemento, asfaltos, pinturas)”.

Y suma:

“En cambio, el impacto será acotado en la industria de alimentos y bebidas, químicos, farmacéutica e instrumental médico”. “En cambio, el impacto será acotado en la industria de alimentos y bebidas, químicos, farmacéutica e instrumental médico”.

Supermercados: menos compras, más productos

“Se ve una retracción fuerte en el consumo”. Así lo ve una fuente del sector de supermercados. “Hay entre un 30 y 40 por ciento menos de visitas y la gente hace compras de más productos”, agrega, al tiempo que remarca el cambio de hábitos ocasionado en gran parte por la caída del poder adquisitivo, fruto de la parálisis de gran parte de la economía.

En ese sector observan ventas “muy por debajo” de lo que tenían planificado concretar a principio de año. Y reportan que los consumidores en los grandes y medianos supermercados están comprando, en su mayoría, los productos básicos.

Eso genera un problema en las cuentas de esas compañías. Tales productos son, en su mayoría, los que les dan menores márgenes de ganancia a los súper. Los productos más sofisticados son los más esquivados, por estas épocas. Eso se dan en momentos que “la inversión para implementar las medidas de seguridad adecuadas se incrementa”. Así los números se van apretando en los balances.

Hay un día D que se aguarda en el mundo del retail y en el de los consumidores en general: el 30 de junio. Es hasta cuando rigen los precios máximos de 2300 productos de la canasta básica que el Gobierno congeló a precios anteriores al 6 de marzo. La incógnita es en base a qué se actualizarán.

En el sector destacan que algunos proveedores más chicos entregan lista de precios con aumentos. Se les hace difícil no volcar los incrementos de costos en los productos. Tienen menos espalda que grandes compañías con volúmenes de producción y distribución mayores.

“No estamos a nivel de febrero en términos de stock, pero tampoco hay faltantes de productos”, agregan para describir más ampliamente el panorama.

Planes para móviles e internet en época de bolsillo flacos

En el sector telecomunicaciones también están expectantes y a la espera de decisiones oficiales. La crisis sumada a la cuarentena obligó que el Gobierno, a través de la ENACOM, decidiera congelar hasta el 31 de agosto servicios de telefonía móviles y fijos, internet y TV paga.

Las operadoras telefónicas están creando planes más baratos para quienes no pueden afrontar los altos costos en un contexto de achique de bolsillo.

La idea de las companías es no perder clientes y que los clientes tampoco se queden incomunicados ni privados de servicios vitales, en medio de un aislamiento que confina a personas en soledad, a adultos mayores y a sectores vulnerables.

La industria se mostró dispuesta a colaborar y acompañar estas medidas oficiales, sostienen en ese sector. Aunque también –subrayan- se ven preocupados para que lo urgente no haga olvidar los planes a largo plazo, en una Argentina que –la pandemia lo dejó en claro- necesita mejorar la infraestructura.

“El congelamiento a largo plazo no es bueno para el sector”, refuerza una fuente de esa área, que explica que una parte importante de los costos los asumen las empresas. Y muchos son en dólares.

Por estos días, se hizo escuchar el reclamo en las redes para la liberación de datos. Muchos actores vinculados a la educación, en su mayoría sindicatos y movimientos sociales, sostienen que se debería dar para mejorar el dictado de clases virtuales y hacerlo más inclusivo, en virtud de las necesidades pedagógicas actuales. No es una idea descabellada para que no haya barreras en este momento extraño y novedoso de aprendizaje.

Desde el sector de telecomunicaciones afirman que vienen colaborando con otras medidas que conllevan gratuidad. Pero reclaman un “debate” serio y profundo que contemple un plan integral para no caer en un retraso en la digitalización del país.

La crisis del turismo y de las aerolíneas

Además del turismo y el entretenimiento también las líneas aéreas forman parte de los sectores que más sintieron el impacto de la pandemia de coronavirus en su dinámica y balances.

En el caso particular de las agencias de viajes, el golpe fue muy duro. Empresas como Despegar y Almundo tuvieron que hacer recortes y suspensiones. Sin embargo, hay también casos de reconversión del negocio ante la emergencia.

La empresa TIJE Travel logró reenfocar su trabajo y empezaron a dar otros servicios: agregaron a su “core” la capacidad de ser proveedor de soluciones integrales y a medida de IT y Desarrollo. Así reenfocaron 100 puestos de trabajo rápidamente, y evitaron despidos y ajustes.

El mundo de las aerolíneas es un caso aparte. En la mayoría de las compañías de aviación comercial hay achiques y expectativas respecto de cómo sigue el negocio en cada parte del mundo.

En la Argentina, tanto Aerolíneas Argentinas como las demás empresas –incluidas las low cost- tuvieron que reacomodar su dinámica y rever los números de sus operaciones.

El Gobierno argentino fue uno de los pocos a nivel regional en no tomar medidas que involucren directamente al sector, que las demanda. Ese es el reclamo de varias empresas privadas locales, que se mantienen a la espera de alguna señal.

Con la venta de pasajes suspendida y el horizonte ubicado en septiembre, mes en el que se retomarían los vuelos regulares, algunas compañías hicieron recortes de sueldos del personal –entre el 12 y el 50 por ciento, con un 30 por ciento de promedio- y están rearmando la estrategia comercial y la implementación de los protocolos para cuando vuelvan a volar.

Dos temas hacen ruido en el mundo aerocomercial: por un lado, los ruidos en la gestión que provoca el “loteo” de puestos en el ministerio de Transporte. La Cámpora tiene la titularidad de Aerolíneas y la ANAC. El ministerio de Transporte lo lidera Mario Meoni, un funcionario cercano a Sergio Massa.

Las primeras líneas de funcionarios se chocan y cruzan con las segundas líneas, que responden a otras vertientes políticas de la amplia coalición de poder llamada Frente de Todos.

Otro foco de incertidumbre es el pedido de cierre del aeropuerto de El Palomar por parte de Aeropuertos Argentina 2000. Aunque todavía no hay nada resuelto, eso sería, dicen en el sector de las low cost, la partida de defunción de esas compañías.

Si bien es prematuro y no está en la lista de prioridades en este tiempo de aumento de contagios de COVID-19, la decisión respecto de la mantención o el cierre de El Palomar puede abrir un conflicto entre Alberto Fernández y los gobernadores, quienes ven a esos servicios aerocomerciales como un puente ágil para el turismo y la conectividad entre Buenos Aires y las provincias.

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