Además, los peores índices se observan en la zona de la Ciudad y el Gran Buenos Aires, con una caída en el año del 20,9 por ciento, mientras que en el interior del país fue de 19,4 por ciento.
Según el informe de Scentia, a lo largo de 2024 las tasas de caída interanual del consumo (esto es, del acumulado hasta cada mes respecto del mismo período de 2023) fueron aumentando hasta septiembre, cuando el retroceso llegó a ser del 22,5 por ciento.
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Desde entonces, los guarismos negativos del acumulado anual fueron menguando, hasta el 13,5% de caída verificado en noviembre, en que el dato más relevante desde el punto de vista de la tendencia fue el aumento intermensual sobre octubre, con un día menos de ventas.
El efecto de la caída de la inflación
Esa evolución se corresponde a su vez con un retroceso sistemático del ritmo de aumento de los precios, que en los canales de autoservicio había tocado techo en marzo, cuando los valores de venta crecieron nominalmente un 312,5%.
Pero la variación promedio de los precios promedio le sacó más de 30 puntos porcentuales de ventaja, corriendo al 345,5% interanual. Por efecto de la inflación, se facturaba nominalmente más, pero se vendía menos.