En el plano internacional, el fortalecimiento global del dólar, impulsado por una postura más restrictiva de la Reserva Federal de Estados Unidos, generó presión sobre las monedas emergentes. En ese contexto, el peso argentino acompañó movimientos similares a los registrados por otras monedas de la región, entre ellas el real brasileño y el peso chileno.
A nivel local, el mercado comenzó a transitar la etapa final de la liquidación de la cosecha gruesa, lo que redujo el ingreso de divisas provenientes del sector agroexportador. Al mismo tiempo, el pago del medio aguinaldo y la dolarización de excedentes por parte de empresas e inversores impulsaron una mayor demanda de dólares.
Las compras del Banco Central
A estos factores se suman cuestiones técnicas, como el desarme de posiciones en pesos, una mayor flexibilidad para que las sociedades de bolsa operen en el mercado cambiario y la reaparición del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el mercado de futuros.
En paralelo, el BCRA mantuvo las compras de divisas en el mercado oficial, aunque a un ritmo inferior al observado en los meses anteriores.
La autoridad monetaria adquirió U$S 25 millones en una rueda con un volumen operado de U$S 821 millones, lo que representó cerca del 3% del total negociado.
Con este resultado, el saldo comprador acumulado durante junio ascendió a U$S 1.371 millones. En tanto, las compras netas realizadas en lo que va de 2026 alcanzaron los U$S 11.118 millones, superando la meta anual de U$S 10.000 millones fijada para el período, aunque con una desaceleración respecto de los niveles observados en abril y mayo.