Qué proyectan los especialistas sobre la pobreza
Uno de los cálculos disponibles fue elaborado por Martín González-Rozada, del departamento de Economía de la Universidad Torcuato Di Tella. Su estimación ubica la pobreza del primer semestre de 2026 en 31,3%.
El cálculo contempla la evolución de los distintos períodos del semestre. Según explicó González-Rozada, la incidencia proyectada surge de combinar una tasa estimada del 30% para marzo, del 32,7% durante el segundo trimestre y del 29,9% para el bimestre julio-agosto.
La proyección, de todos modos, no constituye el dato oficial que difundirá el INDEC, sino una estimación previa elaborada a partir de otros indicadores económicos.
Otra estimación fue realizada por Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). En su análisis, la pobreza habría aumentado hasta el 30% durante el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia habría alcanzado el 6,5%.
De acuerdo con ese cálculo, ambos indicadores mostrarían un cambio respecto del período anterior y marcarían un freno a la tendencia descendente que se había registrado desde la segunda mitad de 2024.
Cuáles son los factores detrás de las proyecciones
Entre los factores señalados por especialistas de la UCA aparece la evolución de los ingresos familiares y el impacto creciente de los gastos asociados a los servicios.
En particular, el aumento de las tarifas de luz, gas, agua y transporte habría generado una mayor presión sobre los presupuestos de los hogares, al absorber una parte más importante de los ingresos disponibles.
Otro elemento mencionado es el avance de la informalidad laboral, junto con un deterioro de las condiciones del mercado de trabajo. También se registró un crecimiento de la subocupación, mientras que la actividad económica habría reducido su ritmo de expansión.
A esto se suma la evolución de los ingresos de jubilados, pensionados y beneficiarios de asignaciones de ANSES. Según el análisis citado, las actualizaciones de estas prestaciones se realizan con un rezago de dos meses respecto de la inflación, lo que puede afectar su poder adquisitivo frente a los aumentos de precios.
La brecha entre los hogares de mayores y menores ingresos
Los especialistas también advierten que la recuperación de los ingresos no se produjo de la misma manera en todos los sectores de la población.
Aunque los ingresos promedio continuaron recuperándose frente a la inflación y las proyecciones mantienen la pobreza por debajo de los niveles registrados un año atrás, la evolución fue desigual entre los distintos hogares.
Los sectores de mayores ingresos habrían registrado una recuperación más marcada que los hogares de menores recursos. Esta diferencia amplió la brecha y dejó a parte de las familias todavía por debajo de las líneas de pobreza e indigencia.