Hay una cuestión de desconfianza latente que no cambió, desde el anuncio del acuerdo por la deuda el pasado 4 de agosto.
Hay una cuestión de desconfianza latente que no cambió, desde el anuncio del acuerdo por la deuda el pasado 4 de agosto.
Hubo una euforia inicial, pero rápidamente el dólar volvió al movimiento que tenía durante la negociación por la deuda externa.
Desde entonces, el Banco Central sigue vendiendo dólares para controlar el valor del oficial y evitar que suba como lo han hechos los "dólares alternativos".
Pero los otros, que no controla subieron mucho más.
Éstos son el termómetro que marcan la temperatura de la "confianza o la desconfianza".
El anuncio de la deuda sirvió para anclar expectativas pero luego, volvió la compra de dólares. Hay 4 millones de personas en condiciones de comprar cada mes us$ 200.
El BCRA vendió:
En total, unos US$ 476 millones en una semana.
En lugar de dejar subir lentamente al oficial, lo mantiene a diferencia de los "alternativos". Esto provoca que, a la espera de una posible devaluación, el que puede compra dólares y el que los tiene, no los vende.
Mientras esto ocurre, los plazos fijos han crecido fuertemente. Un 36% los depósitos mayoristas con una tasa del 30%) y un 11% los minoristas (con una tasa del 33%).
Pero sólo porque no hay demasiadas alternativas para hacer con los pesos que sobran en el mercado. Reflejo de la falta de confianza o expectativas.
Los bancos, en lugar de prestar ese dinero a las empresas, lo vuelcan a las "leliqs" que paga el Gobierno.
Hay ya $ 2,5 billones en "leliqs". Es una bicicleta que habla de la falta de confianza.
Si no llega la confianza, esos pesos y los que están "a la vista" se pueden ir corriendo al dólar en algún momento, si se levantan restricciones que se mantienen actualmente.
Para adelante, falta estabilizar las expectativas y recrear la confianza.