El rumbo de la economía

La meta de equilibrio fiscal, una crucial diferencia para cerrar la negociación con el FMI: ¿qué se discute?

El acuerdo con el organismo multilateral se dilata. ¿En qué plazos otros países acomodaron sus cuentas ?¿Qué pasa si la Argentina incumple?
Guillermo Laborda
por Guillermo Laborda |
Martín Guzmán

Martín Guzmán, el jueves, en una reunión con empresarios, sindicalistas y otros ministros en la terraza del ministerio de Economía.

Los últimos acuerdos firmados por el FMI con siete países reflejan que en general en tres años alcanzan el equilibrio fiscal primario. Según un cuadro elaborado por The Economist Intelligence Unit, Costa Rica, Ecuador, Gabón, Jordania, Kenia, Pakistán y Seychelles parten de rojos elevados de hasta 9,7% del PBI pero apuntan a balancear los gastos e ingresos para el 2024.

Por este motivo es que el deseo de Martín Guzmán de estirar el sendero al equilibrio fiscal hasta el 2027 no cuenta con antecedentes en programas recientes del Fondo Monetario Internacional. Según fuentes a las que accedió A24.com, las diferencias entre las partes son amplias y por ende son altas las chances de que la Argentina no cumpla con el pago al FMI de u$s 2.800 millones el 22 de marzo próximo.

La reciente presentación de Guzmán ante gobernadores del PJ alejó aún más las posturas entre las partes. En el organismo internacional genera malestar cuando un funcionario de un país detalla el estado de las negociaciones y más en este caso puntual, cuando responsabiliza a los técnicos del Fondo por la falta de un entendimiento.

Por ello es que difícilmente se vean avances en el corto plazo en las conversaciones de la Argentina con el FMI. En teoría, este mes debía estar ya aprobado el Presupuesto 2022 y luego debía recalar una misión del staff a Buenos Aires para ultimar los detalles del acuerdo. La realidad es bien diferente.

Los mercados gradualmente comienzan a “pricear”, a reflejar en los precios de bonos y acciones, un eventual default de la Argentina con el FMI.

Si la Argentina no paga el 22 de marzo, entonces entrará en “arrears”, en “atraso” con el FMI. Pero por normas internas recién a los 6 meses el FMI podrá declarar formalmente el estado de default o “arrears”.

La estrategia de la Argentina será la de siempre señalar que “se sigue negociando”, aunque se produzcan esos atrasos. Un rompimiento formal y público con el FMI sería altamente dañino para la economía y los mercados domésticos. La incógnita pasa por el impacto de este fracaso en las negociaciones en el mercado oficial de cambios con el BCRA limitado en sus reservas internacionales.

¿Podrá llegar a abril sin devaluar, cuando se produzca la liquidación de divisas de los exportadores de soja? Es el gran interrogante. Por lo pronto, el campo enfrenta un enemigo adicional que es la falta de lluvias, con temores a que una sequía afecte el volumen de exportaciones argentinas. El precio de la soja arriba de los 500 dólares refleja que los mercados anticipan ya una menor oferta de soja de Sudamérica.

Se vienen semanas decisivas en lo económico para el gobierno. Al FMI se le suma una eventual sequía. Todo conspira contra la estabilidad cambiaria, que ya de por sí venía bastante jaqueada.

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