Los mercados gradualmente comienzan a “pricear”, a reflejar en los precios de bonos y acciones, un eventual default de la Argentina con el FMI.
Si la Argentina no paga el 22 de marzo, entonces entrará en “arrears”, en “atraso” con el FMI. Pero por normas internas recién a los 6 meses el FMI podrá declarar formalmente el estado de default o “arrears”.
La estrategia de la Argentina será la de siempre señalar que “se sigue negociando”, aunque se produzcan esos atrasos. Un rompimiento formal y público con el FMI sería altamente dañino para la economía y los mercados domésticos. La incógnita pasa por el impacto de este fracaso en las negociaciones en el mercado oficial de cambios con el BCRA limitado en sus reservas internacionales.
¿Podrá llegar a abril sin devaluar, cuando se produzca la liquidación de divisas de los exportadores de soja? Es el gran interrogante. Por lo pronto, el campo enfrenta un enemigo adicional que es la falta de lluvias, con temores a que una sequía afecte el volumen de exportaciones argentinas. El precio de la soja arriba de los 500 dólares refleja que los mercados anticipan ya una menor oferta de soja de Sudamérica.
Se vienen semanas decisivas en lo económico para el gobierno. Al FMI se le suma una eventual sequía. Todo conspira contra la estabilidad cambiaria, que ya de por sí venía bastante jaqueada.