“Reciben depósitos a corto plazo y tienen que prestar a largo plazo”, sintetizó el ministro durante la presentación.
Cómo funcionará el nuevo plan de créditos hipotecarios
El mecanismo no implica que el FGS entregue directamente créditos a las familias. Los recursos serán colocados en los bancos mediante licitaciones competitivas, generando fondos de mayor plazo que las entidades podrán destinar a préstamos para vivienda.
De acuerdo con los detalles conocidos este miércoles, habrá dos tramos para las colocaciones del FGS: uno a un año, con una tasa mínima de UVA más 2,5%, y otro a cinco años, con una tasa mínima de UVA más 4,5%.
Además, cada banco podrá ofertar hasta el 20% del monto disponible en cada licitación y tendrá un plazo de 90 días corridos para aplicar los fondos recibidos.
El objetivo es reducir el denominado “descalce de plazos”: mientras los depósitos que reciben las entidades suelen ser de corto plazo, los créditos hipotecarios pueden extenderse durante 15, 20 o incluso más años.
Caputo sostuvo que este problema constituye una de las razones por las que el mercado hipotecario argentino mantiene dimensiones reducidas frente a otros países.
Quiénes podrán acceder y para qué podrán utilizarse los créditos
Los fondos obtenidos por los bancos estarán destinados a ampliar los préstamos hipotecarios para personas que busquen acceder a su primera vivienda.
Según las condiciones informadas, podrán financiarse operaciones para la adquisición, construcción, ampliación o refacción de una primera vivienda.
Otro de los puntos centrales estará en las condiciones que deberán respetar las entidades financieras.
Los créditos tendrán un plazo mínimo de 15 años y una tasa máxima de UVA más 7,5%. A su vez, cada préstamo tendrá un límite equivalente a 150.000 UVA.
De esta manera, el Gobierno busca que el aporte del FGS no quede solamente como una fuente adicional de financiamiento para las entidades, sino que se traduzca en una mayor disponibilidad de préstamos hipotecarios.
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Durante la conferencia, Caputo explicó que el stock de créditos hipotecarios representa actualmente alrededor del 2% del Producto Bruto Interno argentino, un nivel que consideró reducido en comparación con otros mercados.
Como referencia, mencionó que en Chile esa proporción ronda el 27% y que en economías desarrolladas como Estados Unidos llegó a niveles considerablemente superiores.
Para el ministro, uno de los problemas estructurales de la Argentina es la falta de un mercado profundo de ahorro a largo plazo que permita financiar hipotecas durante décadas.
El esquema presentado busca funcionar como un puente hasta que, según la expectativa oficial, aumente el ahorro de los argentinos dentro del sistema financiero y se profundice el mercado de capitales.
El propio Caputo ya había anticipado días atrás que el Gobierno trabajaba en una alternativa para ampliar el crédito hipotecario utilizando al FGS para generar fondeo de largo plazo. En aquella oportunidad, al anunciar una flexibilización parcial de los préstamos en dólares para empresas, Economía señaló que buscaba aumentar el nivel de crédito, especialmente en actividades como la construcción y la industria automotriz.
El Gobierno busca reactivar el crédito y la construcción
El anuncio también apunta a dinamizar el mercado inmobiliario y la construcción, dos sectores estrechamente vinculados con la disponibilidad de financiamiento hipotecario.
La apuesta oficial consiste en que los bancos, al contar con depósitos de mayor duración, tengan más margen para ampliar la oferta de préstamos sin asumir completamente el riesgo generado por la diferencia entre depósitos de corto plazo e hipotecas de largo plazo.
El programa comenzará a implementarse a través de las licitaciones previstas y serán las entidades financieras las encargadas de otorgar finalmente los créditos a los particulares, bajo las condiciones establecidas para el uso de estos recursos.