La apuesta de Martín Guzmán pasa por el cierre formal del acuerdo con bonistas, para que gatille mayor confianza y menor presión cambiaria. Incluye, en ese análisis, el cierre del canje local de la deuda. La realidad es que ya está descontado en los precios de bonos y dólar ese anuncio, por lo que su impacto sería mínimo. Preocupa más a los agentes privados el déficit fiscal y la emisión de pesos del BCRA, en ese sentido.
En segundo lugar, el nerviosismo inversor sobre los bonos argentinos se basa en una economía aún sin plan fiscal ni monetario. Quizás la presentación del Presupuesto 2021 aporte algo de claridad.
Alberto Fernández ayer señaló en un acto de presentación de obra pública en provincias que en el presupuesto “vamos a respetar todos los postulados que nos hemos puesto, desendeudarnos, acumular reservas, tener una moneda competitiva, tratar de equilibrar lo antes posible el desequilibrio fiscal que tenemos”. De que cumpla estas palabras depende la suerte de mercados. Y de la economía.