Con un recibo de sueldo es más fácil cotejar toda esta información, ya que se encuentra expresa, ordenada de forma mensual y con todos los descuentos aplicados y categorizados. En cambio, los trabajadores independientes como freelancers, emprendedores y monotributistas, deberán realizar su propio “libro contable”, donde consten los ingresos, egresos, descuentos, etc.
Solo de esta manera, conociendo cuáles son las reales ganancias obtenidas, los márgenes de ahorro, los costos fijos inamovibles y los proyectos concretados, se podrá fijar y estipular un plan financiero para el año 2020.
Es el momento de hacerse varias preguntas respecto al período anterior: ¿Mi trabajo o emprendimiento es rentable y deja ganancias? ¿De cuánto? ¿Cómo podría potenciar el negocio o el salario y complementarlo con un adicional? ¿Cuál de todos mis costos fijos absorbe mayor porcentaje de mis ganancias? ¿Me estoy organizando bien y llevando nota de toda mi situación fiscal y financiera? ¿Debería contratar a alguien para que lo haga por mí? ¿Podría pagarle sus honorarios?
Responder a todas estas preguntas sugeridas por los economistas, y otras que puedan surgir de acuerdo a cada caso particular, permitirá establecer un buen balance, basado en un punto de partida con datos fehacientes y reales para poder proyectar en el futuro y diseñar un plan financiero para el 2020.
Establecer las metas, la misión, y los objetivos generales y particulares del plan financiero para el año nuevo 2020
Una vez realizado el balance y pisando sobre tierra firme y sólida, es momento de mirar hacia adelante y preguntarse con sinceridad cuáles son los objetivos para el 2020.
¿Reducir los costos fijos? ¿Incrementar los ingresos? ¿Cambiar de trabajo? ¿Cumplir el sueño de realizar un viaje que se viene postergando hace mucho tiempo? ¿Ampliar la familia? ¿Sacar un crédito?
Un plan financiero va de la mano con los intereses personales e individuales. No se puede proyectar ningún índice económico si primero no se determinan los planes de acción y las necesidades de cada persona. El dinero sirve para cubrir este tipo de acciones, no para acumularse por mero gusto.
Si bien el ahorro también es una acción muy importante en el mundo financiero, los economistas explican que ya no conviene tener la plata estancada en plazos fijos o vivir comprando divisas. “Nos encontramos en la era de los riesgos. De las inversiones desafiantes. Y de las finanzas del presente, y no tanto del futuro”, son algunas de las frases y expresiones que se pueden leer al respecto en la actualidad.
¿Para qué se ahorra? ¿Cuáles son las metas? Es imprescindible fijar el horizonte y proyectar, detrás de los billetes, un cuadro posible. De esa manera las acciones se concatenan con mayor lógica, propósito, organización y éxito.
Cuando se sabe para qué se junta la plata, se puede juntar aún más. No hay que permitir que el contexto condicione las políticas de ahorro o las metas estipuladas. “Nada es imposible. Uno se adapta al contexto pero lo que jamás debe hacer es desdibujar las metas o creer que se ven frustradas. En economía, siempre existen caminos posibles y alternativas creativas para superar cualquier crisis que se presente.”
Un buen ejercicio es, en una hoja en blanco, escribir una meta de proyección a largo plazo en el futuro, un objetivo general que tenga que ver con la auto realización desde la posibilidad económica, y al menos tres objetivos particulares que estén relacionados con intereses individuales, compras o inversiones pequeñas.
De esta forma se podrá visualizar con mayor claridad un esquema que funcione como un mapa para guiar el rumbo de todas las actividades vinculadas a la economía personal, así como gestionar adecuadamente el ahorro y la preservación del patrimonio existente.
Si las cosas se complican, las expectativas son muy altas o los problemas comienzan a multiplicarse, lo mejor es animarse a invertir en un profesional experto que se dedique a este tipo de asesorías. Es lo mismo que gastar en la peluquería o la casa de deportes, hay que dejar atrás los tabúes.