"Es un amparo con un pedido de medida cautelar para que se reajuste conforme al guarismo que había arrojado la ley de movilidad; es para todos los afectados, salvo para los que cobran la mínima, que con los cambios tienen un incremento", explicó Semino.
Indicó que el objetivo pasa por "no afectar la progresividad de los adultos mayores" porque se "vulneran garantías consagradas en la Constitución Nacional, como los artículos 14 bis y el 75, que incorpora el pacto de San José de Costa Rica".
El Defensor de la Tercera Edad también consideró que el decreto, ahora cuestionado judicialmente, "se choca contra lo establecido por la Convención Interamericana de Derechos Humanos de las Personas Mayores, que rechaza todo criterio de regresividad".
"El fin es simplemente evitar la litigiosidad del sistema. Nosotros históricamente hicimos presentaciones por estos casos, como fue con el fallo Badaro, el empalme de 2017 y otros. Esto no quiere decir que el jubilado que quiera demandar de manera individual no pueda hacerlo. Pretendemos, simplemente, que no se afecten a los jubilados, ni al Poder Judicial ni tampoco al Estado", expresó.