Esta cifra fue la más baja desde 2009, representó un retroceso del 64% respecto a los índices del año anterior y se alejó aún más de las 16.487 operaciones realizadas en 2017, durante el boom de los créditos UVA.
Los motivos para entender la dificultad para acceder a un crédito se explican bajo una serie de factores que involucran a la cotización del tipo de cambio, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y la inflación. “Aumentó el valor de las propiedades en pesos, pero el salario no creció en la misma proporción", explicó Rozados.
"Las viviendas se cotizan en dólares, que pasaron de $20 a $150 desde 2018 hasta ahora, y si bien los valores en moneda estadounidense se redujeron, ningún ingreso se multiplicó en la misma proporción”, indicó.
“En 2015, un trabajador promedio podía cubrir, con el 25% de su sueldo, el 20% de la cuota de un crédito, que era inaccesible. Con la aparición del UVA, con el mismo sueldo pudo cubrir el 42%, por lo que, una pareja con dos sueldos apenas por encima del promedio ya podía acceder a un crédito", detalló.
"Luego, las sucesivas devaluaciones y recesiones entre 2018 y 2020 terminaron por erosionar esa oportunidad”, explicó el economista Federico González Rouco.
Desde las distintas entidades bancarias a las que consultó A24.com reconocieron que las solicitudes de préstamos son prácticamente nulas e incluso algunos bancos ya no ofrecen líneas de crédito hipotecario UVA. “Es una colocación muy chiquita. Generalmente la gente asume un crédito para acompañar a un ahorro previo o usarlo para cambiar de vivienda. Es para completar un monto ya existente”, admitió una fuente bancaria.
En coincidencia, Mariano Otalora, especialista en finanzas y autor del libro "Créditos UVA, la guía definitiva", consideró que tomar un crédito solo se vuelve provechoso para aquellos que necesiten completar entre un 10% y un 30% del valor de una propiedad.
El panorama actual es inconveniente para la oferta como para la demanda. “El salario no acompaña la inflación, cayó el salario real, el dólar aumentó, las tasas y las condiciones son altas, así que hay que estabilizar todas esas variables”, graficó Otalora.
Mientras que González Rouco completó: “Los bancos no ofrecen porque nadie va a saber qué va a pasar con el mercado. La demanda está frenada, pero la oferta tampoco sabe en qué sistema está jugando. Los bancos no saben si el UVA va a seguir existiendo y bajo qué regulación. Hasta que no se sepa qué va a pasar con las regulaciones sobre créditos esto no va a cambiar”.