Así, la petrolera anunció el 31 de julio una adhesión del 58% a su oferta de canje de deuda para extender el vencimiento de sus Obligaciones Negociables por US$ 1.000 millones, por el que entregó un nuevo bono a pagar en 2025.
Pero a pesar del alivio que otorgó aquel proceso, la conducción de la compañía debió abrir a comienzos de año un segundo canje sobre el remanente a raíz de no poder contar con el libre acceso al mercado libre de cambios y por la normativa del central que obligaba a las empresas a la refinanciación de deudas.
Como consecuencia, YPF reabrió el canje del bono corto y sumó toros vencimiento de mediano plazo para incluir títulos elegibles por un total de US$6.600 millones, de los cuales US$412 millones era remanente del canje de mediados de 2020.
Tras varias adendas a la oferta original, y en negociaciones con fondos de inversión internacionales como Fidelity, Ashmore y BlackRock, la petrolera cerró el 10 de febrero el canje con un nivel de participación del bono corto de 60% y de la totalidad de bonos cercana al 32%.
Este canje resultó en la emisión de nuevos títulos al 2026, 2029 y 2033 por aproximadamente US$ 2.100 millones.
A la vez, la operatoria le permitió una refinanciación temprana de pagos de capital e interés acumulado hasta diciembre de 2022 por un total de 630 millones de dólares, liberando recursos que podrán ser destinados a inversiones productivas.
Tras el canje, YPF anunció su plan de inversiones por US$ 2700 millones para 2021 tanto en sus operaciones no convencionales de Vaca Muerta, como en el convencional de las provincias de Neuquén, Chubut y Santa Cruz, recientemente presentadas.
Con información de Télam