La despedida de José Luis Perales: "Yo nunca quise ser cantante"
(Foto: Alejandro Kaminetzky)
La noche continuó con “Quisiera decir tu nombre”, “El amor” y una simpática confesión de Perales. “Quiero contarles un secreto, pero no se lo digan a nadie. Yo nunca quise ser cantante", contó. Esos dichos fueron el preludio para presentar los temas de su autoría que trascendieron fronteras en bocas de otros artistas: Mocedades ("Le llamaban loca") y Jeanette ("Por qué te vas", tema que formó parte de la película Cría cuervos, de Carlos Saura, en 1975).
Más tarde, entre otras canciones, Perales se sentó frente al público para entonar otro himno, "Hoy me acordé de ti", en compañía del virtuoso guitarrista Borja.
“Una musa le dijo a las otras musas, ‘vamos que este señor ya es muy mayor’, pero yo les dije ‘no’”, expresó el cantautor para, posteriormente, presentar “Melodía perdida”. El repertorio romántico siguió con “Amada mía”, “Canción de otoño” y “Ella y él”. Sobre los últimos momentos del show, el español presentó su "canción más querida". De su voz salió “Que canten los niños”, pieza que en su momento compuso para Aldeas Infantiles S.O.S.
"Es mi última gira"
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José Luis Perales, a pura emoción, comenzó la despedida de Argentina (Foto: Alejandro Kaminetzky)
(Foto: Alejandro Kaminetzky)
“Supongo que sabéis que es mi última gira”, indicó el cantautor. El público, al unísono, retrucó con uno de los cánticos populares que, debajo de los escenarios, aún permanece vigente con el paso del tiempo desde hace décadas: “No se va, Perales no se va, Perales no se va, Perales no se va”.
Perales, visiblemente emocionado, sostuvo por unos segundos el gesto de abrazar simbólicamente al público. Se tomó un respiro y, como pudo, completó: "Igualmente no os liberáis fácilmente de mí. Volveré a casa y seguiré cultivando mi pasión por la música y deseo que ustedes la sigan escuchando aunque yo no esté. Os recordaré siempre. Gracias”,
"Un velero llamado Libertad", "Y cómo es él" y "Te quiero" fueron los himnos que dejó para la etapa final de una noche y una carrera maravillosa. Luego, los músicos partieron. Sólo quedaron Perales y ella, su inseparable compañera desde hace más de cinco décadas: la guitarra. A pura emoción arriba y abajo del escenario, Perales se despidió: "Me iré tranquilamente/ como llegué un día/ me llevaré conmigo/ un cuerpo de guitarra/ y algún aplauso preso entre mis puños/ Y alguna que otra herida en el alma/ Me iré calladamente/ Sin lágrimas ni dudas, sin palabras/ tan solo mi equipaje/ Y el polvo del camino hasta mi casa/ Mañana cuando vuelva si vuelvo".